Deradoorian – Find The Sun

¿Os acordáis de Dirty Projectors? Aquellos grupos de la década pasada que fluctuaban entre lo artie y el indie, siempre convergiendo en unas coordenadas sonoras en las que el pop era el que mandaba. Una de sus vocalistas, guitarrista y teclista, Angel Deradoorian, dejó el proyecto hace algunos años y el pasado mes de septiembre salía a la luz su tercer largo, Find The Sun (Anti-, 2020), un trabajo que te agarra desde el principio y salvo algún pasaje en la segunda mitad, rara vez te soltará. Reconozco que yo mismo he tenido mi fase de sí-no/sí-no/noesparatanto, pero es un álbum fantástico. Este nuevo lanzamiento, el mejor holgadamente hasta ahora, culmina una gran evolución, o al menos un paso más en su búsqueda de su sonido perfecto. Pero desde luego, el cruce entre el kraut, la psicodelia y la ornamentación art pop que aún sigue viva tanto de su debut en solitario como del conjunto de Brooklyn es una pasada. Un álbum que habla de la espiritualidad, de encontrarse a sí misma y de afrontar la realidad después de procesos ansiosos. De ahí esa necesidad de desfogarse algo más después de un debut más art pop a lo Julia Holter y un segundo más ambiental, también empleado en EPs anteriores.

Así, Find The Sun recoge todo ese bagaje —por suerte, no mucho de su colaboración junto a Avey Tare de Animal Collective— y lo emulsiona en un disco de diez temas en los que encontrar la tensión del kraut, el poderío y la delicadeza de una voz femenina al frente, y la belleza de un art pop que también se deja caer por fueros incluso algo más progresivos. La grata sorpresa es que no cae en territorios demasiado manidos. No hay un ritmo motorik constante que puede ser un caballo ganador fácil; lo mantiene al ralentí, contenido, en un ritmo y ambientación que a veces recuerda a Beak>, pero está sutilmente conjugado con guitarras minimalistas que entran para adornar la melodía, sin intimidaciones, y que aportan mucho a esa bella y delicada atmósfera que no te deja nunca discernir si realmente estás en un disco de kraut, en uno de psicodelia o en uno de pop que se pasa un poco de los márgenes. El no querer explotar ninguno de los tres ámbitos por encima del resto hace que esa concatenación de las partes en las primeras cinco canciones sea oro puro. El triunfo del punto medio. Una gran (y dulce) victoria de la tibieza.

Si los primeros temas de multitud de discos suelen ser un prefacio a lo que vendrá, o una carta de presentación, ‘Red Den‘ muestra en gran medida la ornamentación que le caracteriza, con unos pequeños punteos iniciales que parecen preparar el terreno para uno de esos añejos temas progresivos de siete minutos, para luego ir dejando que entre la nívea voz de Deradoorian en la que van acompasándose cada vez más instrumentos, para luego volver a esos punteos iniciales e ir destapando el caramelo, como enseña la entrada del piano. In crescendo contenido para llegar a un pequeño pero suave clímax estirando los coros junto a la coraza rítmica. Una coraza que será la protagonista de ‘Corsican Shores‘ mientras que ella va marcando el ritmo con esos pequeños picos de intensidad vocal. Mientras tanto, la simpleza y minimalismo de toda la instrumentación, jugando muy bien con los silencios. Pura elegancia.

Un álbum que va destapando sus cartas poco a poco

Conforme va avanzando el disco, Deradoorian va estirando su propuesta como un muelle, enseñando todas sus aristas para luego volver con esos temas de tempos medios de jalonado minimalista. Ahí está ese kraut rock de ‘Saturnine Night‘, un tema para agitar la cabeza durante siete minutos, aunque sin desnucarse, con ese ralentí que nunca se pasa de la raya, eso sí, aumentando el voltaje de la instrumentación. Tras mostrar ese descaro, el muelle vuelve a su forma natural para volver al art pop, al teclado y a ese ambiente etéreo. Acto seguido, volverá a expandirse en su tema más largo, ‘The Illuminator‘, de casi diez minutos, esta vez sin kraut, aunque con una batería que bebe de él, para ser la columna vertebral de una pieza más experimental, de secciones de viento montaraces, algo de spoken word, y unas cuerdas que entran en la parte final del tema, jugando mucho en capas secundarias que degustar con unos buenos auriculares. Momentos de trance.

Y esto es, básicamente, lo que presenta Find The Sun, una propuesta que se va estirando y volviendo a su posición inicial, mostrando su parte más desbocada, en forma de kraut rock, experimentación y cierta psicodelia, o un fino art pop ornamentado con pocos pero efectivos y minimalistas detalles. En todo momento con Deradoorian deslizando la voz de una forma no invasiva, casi etérea, en un segundo plano, tan solo para dirigir puntualmente la orquesta y que todo gire en torno a ella. Con todo, a pesar de haber unas cuantas perlas, no es un disco perfecto.

Hay pasajes en los que esa magia y magnetismo desconecta del disco, como ocurre con ‘Waterlily‘ o ‘Devil’s Market‘, que bajan notoriamente el nivel de la composición en el tramo final del álbum. Cosa que se recuperará al final con el culmen que es ‘Sun‘, donde ese in crescendo a veces recuerda a la PJ Harvey de voz más poderosa, pero también en su versión vocal más tenue, con la parte más tensa del disco. Como en todo el álbum, la artista estadounidense contendrá a la bestia. Tan solo enseñará las fauces pero no morderá. Es uno de los puntos que le dan la distinción al disco, aunque es posible que esa rotura de las costuras le dé el salto cualitativo definitivo en un próximo LP. Lo que le arrimaría a la excelencia, porque este ya es un trabajo notabilísimo. Puro enganche.

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