En 2008, algo cambió, como en la canción de Pulp. Ese año, Dan Bejar publicó como Destroyer su noveno disco, Trouble in Dreams, y, sin que lo pudiésemos adivinar entonces, hizo su particular canto del cisne indie-rock. Aquel disco emocionante, glam, perdurable, puso fin a la carrera de Destroyer… e inició la siguiente carrera de Destroyer.

Porque nada fue lo mismo desde entonces. Se adivinó en Bay of Pigs pero lo supimos por completo en Kaputt, uno de los mejores discos de la década, y un traje nuevo y sorprendente para un músico que nunca se había arrimado tanto a los 80s ni al AOR.

Desde entonces, cada nuevo paso ha venido rondando la misma línea, y lo hace también Have We Met (2020). Aquel nuevo Destroyer ya no sorprende tanto, pero sigue pisando con fuerza terrenos cenagosos… y saliendo casi indemne.

Que a Dan Bejar le gusta el sonido de las películas de John Landis queda claro en cualquiera de sus últimas canciones pero aquí en concreto esa pasión le sirve para construir ‘Crimson Tide’, una de las mejores canciones que vamos a oír en 2020. Una que empieza arribisima, fluye sin que el torrente de palabras de Bejar la haga estancarse y, hacia la mitad, es asaeteada por una guitarrazo de rock adulto y radio fórmulable. Destroyer domina con tal maestría el AOR melancólico que ya parece como si no hubiera hecho nunca otra cosa.

Cada vez que pisa ese terreno en Have We Met está brillante: ya sea en la tardía ‘The Man in Black’s Blues’, en la elegantísima ‘Cue Synthetizer’ (con guitarras que suenan al Mike Oldfield de cuando quería reventar las listas pop) o en ‘It Just Doesn’t Happen’, de estribillo fantástico con dejes a los The Cure poppies. O ‘The Raven’ y su “And oh how it feels to be drunk on the field again”, cancionaca que demuestra que las mejores canciones de Destroyer, en 2020, son las que cabalgan sobre sintes, bajos y pianos.

Le sienta mejor coger las canciones cuando ya están en pleno subidón que hacerlas crecer: ‘Kinda Dark’ se arrastra y para cuando se acaba viniendo arriba quizás ya es un poco tarde. ‘The Television Music Supervisor’ es prescindible del todo, ‘University Hills’ es dulcísima y tristísima, porque ya en el universo de Dan Bejar sólo hay Lujo y tristeza, que no miseria. Esa atmósfera queda retratada en la canción instrumental que también da título a un disco notable, mejor que ken y en el que, líricamente, queda claro lo que canta en ‘University Hills’: que el juego está amañado y lo estamos jugando para no ganar nada nunca. Ya lo decían Titus desde una óptica estilística casi opuesta: you will always be a loser.

⭐⭐⭐⭐

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