Con DIIV siempre pasa que son un grupo absolutamente familiar. Si has vivido la evolución del indie-rock En los 90, si participaste en ello o si, llegando desde una generación posterior, te interesa ese sonido, todo lo que dicen como grupo te va a sonar a ejercicio estilístico. Y sí, como ocurre en aproximaciones así, a veces es tan familiar que te obliga a torcer el morro.

Así que en pleno 2019, dos preguntas son obligadas y debes pensarlaS antes de entrar, porque si la respuesta a la primera es negativa, ni lo intentes: ¿necesitas alguien que suena a unos My Bloody Valentine menos caústicos? ¿Necesitas shoegaze pero que no sea el de esos años, que no peine canas, sino que sea joven y, quizás, fresco? Ok, eso son DIIV una vez más, pero recuerda que el vino joven y fresco es áspero en el paladar, astringente y rara, rara vez una experiencia que te cambia la vida. Eso sí, entra como dios.

DIIV son buenos pero romper el molde no lo van a hacer: no parece su labor. Por eso ‘Horsehead’, ‘Like Before You Were Born’, ‘Blankenship’ o tantas otras suenan tan bien, y a la vez tan complicadas de defender en su conjunto como disco si te viene un hater a hablarte de inmovilismos. Nos sentimos cómodos en ellas, la duda que manejamos siempre es si demasiado cómodos. Y cuanto cambio están dispuestos a darnos y cuánto les vamos a dar nosotros.

En esta ocasión el cambio que se permiten es que hay un poco menos de jangle y un poco más de tensión eléctrica. Es decir, que hay menos 80s y más primeros 90s. Menos adolescencia, también. Más post-universidad. Ya depende de vosotros cuánto os interese el angst de cada cosa para ver hasta qué punto os van a entrar cosas como ‘Between The Tides’ o ‘Acheron’ (a mí más la primera que la segunda, pero menos que los juegos de head banging hiératico y tímido de ‘Blankenship’).

DIIV van a ser un grupo de canciones excelentes, grandes singles y discos que están bien-pero-ya. Y no, no es nada de lo que podamos quejarnos: hartos de elegir entre lo sublime o lo terrorífico, tenemos que reivindicar más, mucho más, estos huecos y estas bandas. Joder, que encima le va a caer la nota más agresiva que ponemos por aquí, ésa en la que nunca sabes si nos ha parecido bien o nos choteamos del disco.

7,5/10

Spoiler: que sí, que bien, coño.