Aquí seguimos. El veranito y el calor no nos van a separar de lo que más nos gusta: escuchar metal de todos los tipos (iba a decir de todos los colores, pero no suena apropiado).

Per Wiberg – All Is Well in the Land of the Living but for the Rest of Us… Lights Out

El antiguo teclista de Opeth, además de actual presionateclas en Spiritual Beggars, decide seguir explorando algunas de sus inquietudes en solitario, con un EP que sigue a su debut de 2019. Esas inquietudes, viendo los grupos anteriormente citados, pasan por un interesante híbrido entre rock progresivo y el heavy psych que maneja con estupenda soltura. En sólo cuatro canciones (y un total de 24 minutos) ofrece un trabajo de buena factura, arriesgado y de interesante atmósfera. Muy, muy estimable.

VOLA – Witness

Tras unos cuantos discos de «Sí, pero no», quizá haya llegado el momento de tener en consideración a VOLA entre la nueva generación del metal progresivo. Los daneses reducen el componente más djent, siguen cogiendo matices interesantes del rock altenativo  y no tienen miedo a meterse en los fregaos del prog más meloso. Eso sí, siempre obrando con cuidado y escogiendo lo que más les favorece para hacer un disco de acertada épica, canciones perfiladas y demoledora pegada. Y hasta se atreven con aparentes herejías que bordean el hiphop (véase ‘These Black Claws‘) que, sin embargo, integran estupendamente. Aún no están en el punto del disco grande, pero éste parece una posibilidad más real que nunca.

Alastor – Onwards and Downwards

Para los que sean aficionados de Monolord y otros grandes talentos del stoner doom apisonadora, pueden sumar con alegría otro nombre a la lista. Los suecos Alastor se gradúan con un segundo disco que coge lo mejor de los Electriz Wizard y Cathedral y lo reaprovecha en distintos registros. Te pueden destrozar vivo con un monolítico tema con su propia fuerza gravitacional o pueden pisar un poco el acelerador y pasarte por encima. Muy efectivos en ambos casos.

Vorvaň – Awakened

La presentación de este grupo ruso viene bajo las etiquetas del crust y el hardcore punk. No obstante, hay mucho más que rascar de lo que tiene apariencia ramplona. El grupo no tiene miedo a incorporar también elementos del sludge progresivo de unos Mastodon y Baroness tempranos, de tomar lecciones de los Kvelertak más vigorosos para conjuntar todo, y de seguir aprentando el acelerador del hardcore zapatillero cuando ven conveniente. Y no se dejan llevar por tendencias caóticas, sino que a lo largo del disco lanzan numeroso dardos bien dirigidos y certeros que asombran. Talento en ciernes.

Savanah – Olympus Mons

Y hablando de Mastodon, estos se han convertido en la definición principal en el diccionario metal si haces referencia al stoner/sludge progresivo, así que usarlo para definir a un grupo va a llevar a esa imagen sonora. No es el caso de Savanah, unos austriacos que hacen rock/metal progresivo de querencia stoner, pero siguiendo la escuela de Truckfighters (o al menos unos Truckfighters hasta arriba de Yes). Y es de agradecer que tampoco se limiten a la hora de trazar más referencias y en el desarrollo de sus composiciones, ya que ofrecen algunas de las más frescas que el género ha disfrutado últimamente. Cuatro canciones de notables dimensiones separadas en dos caras por una (potente) instrumental de 3 minutos, dejando un disco de aroma clásico con ambiciones de futuro.

W!ZARD – Definitely Unfinished

Iba siendo hora de que alguien cogiera el testigo de Daughters para hacer un noise punk descarnado y estremecedor. Están cerca de lograrlo este trío de Burdeos, que tienen actitud de sobra, unos cuantos riffs remarcables y una remarcable ferocidad a la hora de tocar, al igual que mano para cambiar de registros. En un EP de tan sólo cinco canciones van moviéndose entre lo más intenso hacia construcciones más paulatinas que, inevitablemente, conducen a un clímax arrollador. Buen material para tenerlos en el radar.

Bossk – Migration

Tras cuatro años ausentes, esta era una ocasión perfecta para que Bossk revalidasen su condición de grupo más interesante del post-metal actual, tras un debut que combinaba perfectamente sludge y stoner psicodélico. En su lugar, parece que en su segundo disco se conforman con posicionarse como alumnos aventajados de Cult of Luna que sí, es un grupo magnífico en el que fijarse, pero da la impresión de que se han limitado un poco su propio techo.

Con todo, hay esperanza y hay trabajo notable. Migration no está exento de problemas, como algunos interludios flojos o puntos donde pierde el ritmo, pero cuando arranca de verdad te deja algunos de los riffs más demoledores del año, y también instantes donde la atmósfera te devora por completo. ‘HTV-3’ y ‘Lira’ por sí mismos pueden ser dos de los temas más brutales del metal en 2021, con meticulosos ejercicios de construcción unidos a cierta inventiva y ganas de mover la rueda del post-Metal a una dirección nueva. Seguimos bancando.

Amenra – De Doorn

Lo menos que uno quiere es ser cenizo con bandas que son una institución, pero hay que plantearse que el momento pletórico de Amenra ya ha pasado. Tras una sucesión de discos impresincibles, del Mass III al V concretamente, los belgas se han posicionado como una de las bandas más devastadoras y excitantes del panorama extremo, dando una nueva dimensión a los sonidos sludge más monolíticos y atmosféricos, una particular forma de entender el post-metal. En Mass VI ya empezaron a mostrar que esta versión llega hasta donde puede llegar.

Se agradece, por tanto, que De Doorn precisamente trate de ofrecer otros registros y matices menos explotados por Amenra. El uso del spoker-word, que podría haber quedado pedante y artificioso, está bien empleado aquí, donde más abren la puerta a la parte post de su identidad. Hay mucho más espacio para la melodía, hasta para voces limpias y para atmósferas menos cargadas, que da cierto respiro a su composición. Además, el juego de contrastes hace que los momentos más duros sean más devastadores.

¿Es suficiente para mover la aguja? La respuesta es incierta, pero desde luego ayuda a mantener viva y excitante una de las mejores bandas del género de la última década.

El disco del mes: Jack Harlon & the Dead Crows – The Magnetic Ridge

Sólo por los nombres de grupo y de sus miembros (Jack Harlon 3,  Lightning Bolts Richardson, The Ghost of Ed Parsons, One Giant Pig;  todos sic) ya te dan ganas de entrar en él. Es más, cada cosa que vas  leyendo o sabiendo de Jack Harlon y los cuervos muertos es más  apasionante. Por ejemplo, su autodefinición: “este es un proyecto de  Psych Doom centrado en las hazañas de un forajido drogadicto en el  oeste”.

Pero todo quedaría en nada si no hubiese mandanga  adecuada. Y el argumento para quedarse en el disco es su asombroso  despliegue de psicodelia pesada y stoner doom tan cargado de carisma  como de groove hipnotizante. Este grupo australiano recoge muy bien en  su segundo disco el testigo de los All Them Witches y más grupos de  psicodelia molona, haciendo un disco que te absorbe en su rollo por  completo y te arrolla cuando te tiene a su merced. Es la leche.

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