Me intento resistir, en la medida de lo posible, a buscarle lecturas relacionadas con el aislamiento y el confinamiento actual a todo lo que veo, leo y escucho actualmente. Ahora mismo resulta abrumador. Y no es que sea posible ahora mismo desconectar del todo, porque las noticias están ahí todo el rato. Por supuesto, acabo cayendo en cosas desaconsejadas, como ver Contagio o escuchar a GY!BE. Pero muchas veces quiero algo que me evada totalmente, y me alivia ver que no estoy solo en esto. Coger y verme, yo que sé, Batman Forever y pasarlo bien (por cierto, muy divertida).

Igual por evitar caer demasiado en buscarle lecturas apocalípticas (que estarían ahí incluso sin esta situación), no he vuelto tanto como pensaba a Neovalladolor, la última obra de Erik Urano. No porque no me haya convencido, todo lo contrario, me ha encantado el disco cada una de las veces que lo he escuchado y he pensado lo mismo: «Tengo que escucharlo más veces, esto es la leche». Quizá mi subsconsciente me quiera librar de pensar demasiado en frases como «Quiero salir y no sé cómo» o «¿Por qué esconderte si no tienes dónde?», y probablemente con razón.

Pero precisamente por su habilidad por trazar un discurso tan bien hilado, que no predijera nuestra situación actual pero se ajuste igualmente a ella, que hubiera funcionado igual de bien antes, hay que poner en valor lo que Flat Erik hace. Ya no sólo por aspectos más puramentes técnicos, donde el disco se muestra excelente (la profundidad que le proporciona la electrónica se nota, las referencias culturales siguen muy afiladas y certeras y se ha juntado con una cantidad increíbles de productores como $kyhook, Merca Bae o BSN Posse), también en intangibles como el flow de Erik, la energía con la que suelta cada verso y lo mucho que invita a corear sus estribillos.

Tras un mes confinados, y con pocas perspectivas de que esto se solucione pronto, se puede entender que no estés con el estado de animo adecuado para un disco tan distópico y afliado. O quizá eso sea lo que más te apetezca escuchan en estos momentos. Sea cual sea tu casa, harías mal en dejar de darle oportunidades a un disco tan demoledor e inspirado como Neovalladolor. Por si no teníamos claro que Erik Urano es una de las mejores mentes creativas en nuestro país, ha vuelto a marcase un disco para hacerle un monumento que tiene que estar entre lo mejor del 2020. Bien seguro que de aquí al final del año volveré más veces al disco. Creo que se lo debo.

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