Metallica – Kill ’Em All (1983): el magnetismo animal que lo cambió todo

Metallica - Kill 'Em All

La historia de Metallica, con sus luces y sus sombras, sus cumbres y sus momentos de polémica, es también la de una de las bandas más grandes que ha dado el metal. Los americanos, durante sus tres décadas largas de existencia, han sido influencia obvia para toda una generación, van camino de serlo también para la siguiente y han extendido sus tentáculos desde que publicaran su primer trabajo.

Un primer disco que se llamó Kill ‘Em All a regañadientes: publicado en 1983, la idea inicial de la banda fue lanzarlo bajo el título Metal Up Your Ass, algo que no fue muy bien visto en su discográfica. Tampoco la portada diseñada para la ocasión. De aquellas rencillas llegó el el consiguiente cambio al nombre por el que ahora todos conocemos: Kill’ Em All. Mucho más ajustado a lo que veríamos dentro del disco: el auténtico nacimiento del thrash.

Kill ’Em All: Metallica aún con Mustaine

Este fue el primero de los dos discos que la banda publicó tirando de composiciones de Dave Mustaine, quien se vería forzado a dejar el grupo al poco tiempo, debido a las constantes tensiones provocadas entre él y el vocalista James Hetfield. Como consecuencia de ello, Mustaine formaría su propia banda de thrash, Megadeth, y se dedicaría a despotricar durante años contra sus ex-compañeros. Pero eso es harina de otro costal, y no estamos aquí para hablar de ella.

Este disco supuso el pistolezazo de salida para el thrash metal, un subestilo combinaba el potente sonido que la New Wave of British Heavy Metal, con Iron Maiden a la cabeza, estaban poniendo de moda al otro lado del Atlántico, con la desmesura estilística del punk, género que empezaba a dejar atrás sus mejores días. ¿El resultado? Una combinación explosiva que sacudió la escena alternativa estadounidense. Al mismo tiempo que Metallica, otra banda californiana, Slayer, empezaría también a dar forma al thrash. Su disco debut no se publicaría hasta varios meses después de este Kill ’Em All; ambos conforman las piedras filosofales del estilo.



Con semejante contexto, incluso quien no haya escuchado nunca este álbum podría imaginarse fácilmente qué vamos a encontrar en él: temas de espíritu destructivo, con rapidísimos y primarios riffs, marcados por una producción cavernícola y un sonido que no ha envejecido precisamente de la mejor manera posible. No es ni mucho menos el mejor álbum debut que ha dado la historia de la música, eso es cierto; pero sin embargo hay en él una especie de magnetismo animal, una irresistible furia, que lo convirtió en leyenda nada más ser publicado.

Kill ‘Em All impactó brutalmente en el panorama comercial de EEUU. La tirada inicial fue de sólo 15.000 copias, pero se quedó pequeñísima muy, muy pronto. Al cabo de unos años, el disco debut de Metallica fue certificado triple disco de platino sólo en Estados Unidos y, aunque sólo llegó al puesto 66 («sólo»; es un disco debut y uno de metal) en Billboard, sus dos singles son historia de la música: la conocidísima ‘Jump in the Fire’, y esa dura bofetada de rock a mil por hora que es ‘Whiplash’, uno de los mejores temas de la banda hoy y siempre.

Música visceral y la gloria de Cliff Burton

No busquéis en este LP gloriosos himnos metal, o al menos no como los que se encontrarían más tarde en trabajos como Master of Puppets o …And Justice for All. En este disco todo es mucho más directo, más visceral, y buena culpa de ello se la lleva la influencia de Mustaine en Metallica por aquel entonces. Sin embargo, las notas en desbandada no impiden que nos encontremos con temas de larga duración, como los siete minutos de ‘The Four Horsemen’ o de ‘Seek & Destroy’.

La mayoría de temas en este disco corren desbocados, con un James Hetfield demostrando que la pericia técnica también puede llevarse a la guitarra rítmica. Pero no todo son guitarras al galope en este disco y baterías de resistencia interminable. Si hay una pieza fascinante en él, esa es la instrumental ‘(Anesthesia) Pulling Teeth’, un descomunal solo de bajo pasado por wah-wah de más de cuatro minutos de duración, que convirtió instantáneamente a Cliff Burton en un mito de este instrumento.

¿Se sienten cómodos ellos o no con el debut? Sin duda, no han dejado de revisitar algunas de sus canciones en conciertos, pero es significativo que Metallica, muchos años después, se olvidara de este gran disco en su directo ‘S&M’, donde no rescataron ni una sola pieza del mismo. Significativo y una pena, máxime teniendo cortes como ‘Phantom Lord’ o la ya mencionada ‘Seek & Destroy’, que habrían encajado muy bien en la propuesta junto a la Orquesta Sinfónica de San Francisco. Esperemos que para el inminente S&M 2 haya mejor suerte.

Adrenalina músicada, con Kill ‘Em All estamos ante un disco verdaderamente legendario, aunque más por todo lo que su concepción supuso para la historia del metal que por su calidad arrolladora. No significa esto que sea un disco malo, que nadie se confunda, pero sí que es evidente que había muchos desperfectos que pulir y la propia banda se encargó de demostrarlo con sus siguientes obras. Pusieron los cimientos y lo que se encargarían de construir es historia. Pero lo mejor que se puede decir de él es que, si el resto de la discografía de Metallica hubiese sido un desastre, Kill ‘Em All no perdería ni un ápice de su importancia capital.

Repaso a la discografía de Metallica

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