Llegamos a uno de esos momentos delicados de este especial que le estamos dedicando a Metallica en Hipersónica. Hasta el momento lo hemos tenido fácil, ya que, a pesar de que en su álbum negro Metallica lanzó una serie de señales que apuntaban hacia un cambio bastante profundo, el resto de trabajos de la banda son muy queridos y elogiados por todos sus fans.

Analizar discos como Ride The Lightning, Master of Puppets…And Justice For All es bastante agradecido, puesto que, aun habiendo tantos gustos como colores y sabores, prácticamente todos los comentarios son de carácter positivo y muy poco exaltados.

Ahora bien, entrar en discos como Load y ReLoad es como introducirse de un salto en unas buenas arenas movedizas. Para muchos estos trabajos suponen poco menos que una traición hacia todos los seguidores de la banda y constituyen el argumento perfecto para separar, de forma unilateral, a los verdaderos heavys y fans de Metallica de aquellos, según los extremistas, que no merecen ser considerados ni seguidores de este género ni de la propia banda.

Load: continuismo en la producción, pero no en los sonidos

Elektra, una vez más, fue el sello encargado de dar salida al sexto álbum de los californianos, que vio la luz el 4 de junio de 1996. Bob Rock vuelve a ser el productor del disco junto a Hetfield y Ulrich, tras haber trabajado juntos en su Black Album. Algo que no es de extrañar sabiendo lo mal que les había quedado a nivel de mezcla/producción …And Justice For All y el salto cualitativo que dieron con su disco homónimo negro.

Así pues, a nivel de producción y sonido, Load, sin llegar a ser una maravilla, vuelve a dar la talla y nos deja escuchar de forma nítida tanto voces como instrumentos. Eso sí, a Newsted le siguen dando un poco la espalda y sus líneas de bajo no es que tengan una especial presencia o relevancia…

Con el Thrash Metal como estilo totalmente olvidado desde su anterior trabajo, lo que encontramos en Load no es solamente un alejamiento total de su sonido más característico, sino un acercamiento hacia otros estilos como el blues o el country. No hay más que escuchar muchos de los riffs que pueblan este disco para darse cuenta de que las influencias más bluseras se habían apoderado de Hetfield y compañía.

Los puntos débiles de Load: mucho más que un cambio de estilo

Este cambio de estilo es el aspecto por el que la banda ha sufrido más críticas, sobre todo por parte de su masa más radical de seguidores, aunque yo creo que ese no es el principal problema del disco. Los puntos débiles de Load son, en mi opinión, su larga duración (78 minutos 59 segundos) y el predominio de temas a medio tiempo. No falla: temas sin velocidad + larga duración = disco con muchos números de resultar aburrido.

Ojo, no estoy diciendo que me parezca un mal disco. De hecho cuenta con temas buenísimos como ‘Ultil it Sleeps’, ‘King Nothing’, ‘Hero of the Day’ o ‘Mamma Said’, pero cortes como ‘Bleeding Me’ (8:17) o ‘The Outlaw Torn’ (9:50) son, además de largos, bastante aburridos. No es una obra equilibrada: se les fue la mano con los medios tiempos y, viniendo de discos tan sólidos como sus obras anteriores, es la primera vez que un álbum de Metallica resultaba agotador.

La anécdota de que tuvieron que recortar la duración real de ‘The Outlaw Torn’ para que entrase en un CD (que, recordemos, ya habían permitido como formato alargar la duración de los discos) da ejemplo perfecto de lo extenuaste que es Load.

Habíamos dicho adiós a los riffs en staccato, dado entrada al blues-rock. Habíamos dejado también las baterías complejas de Ulrich, que aquí suena muchísimo más básico (fijaos en ‘2×4‘, donde casi parece otro músico). Eso entre otros detalles que, en definitiva, nos pedían que dejásemos demasiado de lado sin que lo que obtuviésemos a cambio fuera suficiente. Metallica, de repente, sonaban algo oportunistas, acercándose al grunge de Stone Temple Pilot en el solo de ‘Ain’t My Bitch’ o perdiéndose en vericuetos country, quizás lo más polémico del lote.

Del cáncer a las relaciones familiares

Las letras de los temas, una vez más, se vuelven a alejar del carácter más combativo y social del que gozaban las de Master of Puppets…And Justice for All y se centran en aspectos mucho más personales e introspectivos. Claros ejemplos de ello son las letras de ‘Until it Sleeps’, donde Hetfield hace referencia a la batalla que mantuvo su padre contra el cáncer que padecía, o ‘Mamma Said’ , donde el vocalista habla sobre la complicada relación que mantuvo con su madre, que también falleció por culpa del cáncer.

Load es un disco donde la banda quiso dejar claras sus ganas de evolucionar y explorar otros caminos, de evolucionar. Hasta el logotipo clásico de Metallica desapareció con este álbum para dar lugar a uno mucho más redondeado, más acorde con el contenido musical del disco. Una evolución que muchos no supieron entender y con la que llegaron a darle la espalda a una banda mítica. Es de agradecer que ellos, retratados en numerosas ocasiones como un grupo inmovilista, no tuvieran miedo en dar un arriesgado salto que les permitiera no quedarse estancados y juguetear con nuevas sonoridades. Lo llevaron con tanto orgullo que, en medio de la tormenta con los fans más recalcitrantes, repitieron la jugada con ReLoad. Pero eso es otra historia.

Load es un buen álbum al que le sobran muchos minutos y le falta algo más de movimiento. Es duro haber sido perfecto y demostrar que eres humano.

Discografía de Metallica


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Esteban Martínez
Esteban Martínez
1 year ago

The Outlaw Torn me parece una joya de proporciones. Los ambientes que la banda va creando hasta llegar a esa explosión final es gloria pura. Incluso habemos (y no pocos) los que alucinamos con la versión extendida del tema (que regala unos 30 segundos más). Otra que trabaja muy bien los ambientes es The house of Jack built, joyita escondida de Load.
Si hubiese que recortar en el disco, creo podría haber sido con ‘Ronnie’ o ‘Thorn within’ (¡quizás ambas!), que fuera de ser extensas no dicen demasiado. Bleeding me en ningún caso, que es puro dolor.
El resto del álbum está muy bien para mi, y creo con los años ha ganado en apreciación. 2×4, Cure, Wasting my hate, Bleeding me, Until it sleeps, King Nothing… vaya temazos. Pero claro, es un disco “lento”. Lento y pesado. Era lógico cayese muy mal en los fans, sobretodo tras cinco años de silencio y todos esperando otro disco negro.
Saludos.