Metallica – Master of Puppets (1986), crítica: el tiempo de los grandes himnos para decir adiós a Cliff Burton

Cuando se propuso la idea de realizar un repaso a la discografía de Metallica, no dudé en pedir para mí el artículo dedicado a Master of Puppets. Si hay un álbum por el que siento predilección, ése es el tercero de la banda californiana, una obra maestra que bien merece ser considerado como el mejor trabajo que han publicado hasta la fecha, uno de los más importantes de la historia del metal y del sonido de los 80 en general.

¿Excesivo en mis afirmaciones? En absoluto. Sin recibir apenas promoción, el álbum llegaría a situarse tras su lanzamiento en el puesto 29 del ránking Billboard, donde permanecería durante 72 semanas. Este fue el primer trabajo de la banda que consiguió hacerse con un disco de oro, y desde entonces ha alcanzado los seis de platino en territorio estadounidense.

Son grandes las cifras que acompañan a este disco publicado por Elektra en marzo de 1986, pero aún mayores son los méritos artísticos que debemos reconocerle, y la enorme influencia que ha ido dejando tras de sí. Y si hay un disco que todo aquel que se considere a sí mismo fan del sonido metal debería tener entre los más escuchado, ese es sin duda el Master of Puppets.

El fin de la formación clásica de Metallica

Como bien es sabido, este fue el último disco que se publicó con la formación clásica de Metallica, pues pocos meses después de su lanzamiento, durante la gira de presentación del mismo, un accidente del autobús que les transportaba acabaría brutalmente con la vida de Cliff Burton, convirtiéndose así en una de las muchas estrellas del rock que fallecen en lo más alto de su carrera. Aunque muriera con sólo tres discos en su haber, su legado como bajista será siempre reconocido como uno de los más grandes.

Hasta ahora, me he dedicado a elogiar con las mejores palabras posibles a este disco, pero ¿cuáles son las razones que lo hacen tan magistral? Tras la primaria brutalidad de Kill ’Em All, y el nexo de unión en que se convirtió Ride the Lightning, Master of Puppets supone alcanzar la cota de perfección más alta para el género del thrash metal.

La fuerza bruta del primero y el coqueteo con los pasajes melódicos del segundo se combinan esta vez de la forma más perfecta posible, gracias a la madurez que el cuarteto había adquirido con los años de estudio y carretera. Y para muestra, un gran botón: ‘Welcome Home (Sanitarium)’, una canción de fuerte conceptualidad, que tomando como inspiración la novela ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, de Ken Kesey, diserta sobre enfermedad mental.

Su mejor canción son TODAS

Ha llegado el tiempo de los grandes himnos de Metallica, las canciones de dimensiones mastodónticas que constituyen cada una de ellas un referente en sí mismas. Pocas debilidades se le pueden achacar a un disco donde cada una de sus canciones, sin excepción, es calificable como mínimo de sobresaliente. No es sencillo, y diría que es hasta imposible, determinar una de ellas como la mejor.

Probablemente, la más reconocible sea la que da nombre al álbum , y cuyo riff fue nombrado por la conocida revista ‘Total Guitar’ como el número uno en su lista de los 100 mejores de todos los tiempos, según el número publicado en marzo de 2007. Es sólo un ejemplo de muchos: otro lo brindó la revista ‘Q Magazine’, que puso a ‘Master of Puppets’ en lo más alto de sus 100 mejores canciones de guitarra de todos los tiempos.

La descomunal sección instrumental que se erige en esta canción es un buen ejemplo del nivel de complejidad que alcanzan las composiciones de este elepé, aunque podemos encontrar otros ejemplos igualmente válidos, como el de ‘Leper Messiah’ o ‘The Thing That Should Not Be’. Una vez más, nos encontramos con que todo en este disco es destacable.

Y, por supuesto, si hemos de hablar de secciones instrumentales, una vez más me veo obligado a encumbrar la labor al bajo de Cliff Burton, quien con ‘Orion’ nos regaló su último gran solo a los mandos de este instrumento. Una nueva obra maestra que inevitablemente nos retrotrae al álbum debut de la banda y a ‘(Anesthesia) Pulling Teeth’.

Visto en conjunto, el esquema del disco es bastante similar al que plantearan para Ride the Lightning, ambos formados por ocho cortes, con el tema de título homónimo al álbum en segundo lugar y una primera pieza encargada de poner los motores a máxima potencia nada más empezar. En este caso, la encarga de hacerlo es ‘Battery‘, una canción con un poderío verdaderamente apabullante.

Este tema de arranque establece una interesante contraposición con el que da cierre a la obra, ‘Damage Inc.’, al compartir estructuras similares, una misma velocidad endiablada, y al ser ambos los más cortos del disco. «Cortos» para la medida de los Metallica de 1986: más de cinco minutos. En total, Master of Puppets suma unos impagables 54 minutos del mejor thrash jamás compuesto.

Es casi su canto del cisne en el género. Aún quedaría una última concesión al thrash del que fueron estandarte con …And Justice for All, para luego dejarlo de lado con Metallica. Pero en mi opinión ninguna obra de estos californanianos conseguiría igualar nunca a este Master of Puppets en grandiosidad, fuerza y calidad compositiva. Su sonido apenas se ha desgastado con el paso de los años, y aún consigue sonar a día de hoy, cuando han pasado 33 años de su estreno, muchísimo más actual que la inmensa mayoría de sus contemporáneos.

Un último detalle interesante, ya para terminar: Dream Theater, cuyos miembros siempre se han manifestado como confesos seguidores de Metallica, versionaron este álbum al completo en un directo que ahora puede comprarse como uno de los muchísimos bootlegs suyos que circulan. Totalmente recomendado para seguidores de cualquiera de las dos agrupaciones.

Repaso discográfico a Metallica