Metallica – Ride The Lightning (1984): cuando Metallica fueron invencibles

Metallica - Ride The LIghtning (1984)

Kill ‘Em All, ya lo vimos, fue el pistoletazo de salida del thrash, la piedra fundacional de un género que dominaría los 80. En las listas, fue también un espaldarazo: un debut de sonidos pesados vendiendo a mansalva y, sobre todo, cambiando la faz de toda una generación. Todo eso lo retrata bien, y con especial gracias, Chuck Klosterman en Fargo Rock City: la USA profunda que no volvió a ser la misma por ese debut o por este segundo disco, Ride The Lightning.

Segundo, sí, y también fantástico este trabajo de Metallica, mejor dejarlo claro cuanto antes. Se lanzó un año después del debut, en 1984. En concreto salió a la venta el 27 de julio de ese año, justo un día antes de que dieran comienzo los Juegos Olímpicos de Los Ángeles que el mismísimo Ronald Reagan tuvo el honor de inaugurar. EEUU estaba en su cenit, mientras la URSS conseguía otro hito también poco antes del lanzamiento del disco: dos días antes, el 25 de julio, la rusa Svetlana Savitskaya se convertía en la primera mujer en darse un paseito por el espacio.

Metallica, dejando las cosas claras en el primer single

La guerra fría no había terminado, pero a Metallica eso no les influía. Ride The Lightning es un un verdadero paso adelante para la banda en cuanto a sonido y nivel compositivo. Es cierto que muchos de los temas que lo forman siguen gozando de una velocidad endiablada directamente extraída de su primer trabajo, pero en Ride The Lightning hay novedades más que interesantes que dan lugar a tempos más pausados y temas más largos y llenos de arreglos.

Querían dejarlo claro los propios componentes del grupo, así que eligieron como primer single ‘Fade to Black’, un tema totalmente alejado de lo escuchado en Kill’ Em All. De corte mucho más pausado y con una duración de casi 7 minutos, se convirtió en la primera balada de la banda. Un temazo que a día de hoy todavía pone la piel de gallina.

Que fuese su single no sólo marcó el nuevo tono en lo musical, sino también en lo lírico: este tema en concreto, y el álbum en general, se compusieron en una época durante la que tanto James Hetfield como Lars Ulrich estaban obsesionados con la muerte, algo de importancia vital a la hora de entender mejor Ride The Lighning, como vamos a ver a continuación.



Por quien doblan las campanas y el bajo mutante de Burton

Que ‘For Whom the Bell Tolls’ fuese el segundo single ya marca un patrón: un tema basado en una sección de la novela del mismo nombre escrita por Ernest Hemingway, publicada en 1940. El escritor relataba la historia de un americano integrado en las Brigadas Internacionales durante la Guerra Civil Española, unas unidades del ejército republicano formadas por voluntarios de numerosos países con el objetivo de combatir a las fuerzas nacionalistas dirigidas por Franco.

‘For Whom the Bell Tolls’ se centra en el pasaje de la novela en la que un grupo de integrantes de las Brigadas Internacionales son aniquilados por el enemigo en una colina cuando intentaban escapar de los fascistas.

Musicalmente es un tema conocido por su característica introducción llevada a cabo por Cliff Burton al bajo. Una intro que ha sido confundida en ocasiones por estar tocada con distorsión y wah-wah, algo que hace pensar a algunos que está tocada con una guitarra. El tempo medio del tema ayuda también a reforzar la historia que esconde su letra.

Aparte de ese primer paso hacia las composiciones más fáciles de digerir por todo tipo de estómagos que supuso ‘Fade to Black’, hay que decir que hay otro tema en concreto que ya apunta hacia un mayor gusto por las melodías vocales y los estribillos fácilmente reconocibles. Hablo de ‘Escape’, un medio tiempo que resulta hasta casi una rareza al lado del resto de cortes del disco.

Musicando a Lovecraft

‘Creeping Death’ llegó a salir como single en el Reino Unido y Francia y vuelve a basar su letra en textos escritos, en este caso partiendo de ciertos pasajes de la Biblia, con claras referencias a la muerte. Concretamente hablamos de la décima y última plaga en Egipto, aquella por la que murieron todos los primogénitos de todas las familias egipcias.

Metallica, en cierto modo, estaban enterrando en este disco un brevísimo pasado, y aquí se encuentran las dos últimas composiciones de Dave Mustaine para el grupo, ‘Ride The Lightning‘ y ‘The Call of Ktulu’. Hoy puede parecer que Lovecraft es ya moneda de uso común como referencia cultural; en los 80, sin embargo, aún era escritor más de culto que de referencia masiva.

En un disco en el que, como os decía, el tema principal es la muerte no podrían haber elegido un final mejor: Cthulhu, señor de la ciudad sumergida de R’lyeh, vino de las estrellas cientos de millones de años atrás para acabar con la humanidad. La banda sonora imaginada por Metallica es maravillosa.

A Kill’ Em All, ya lo decíamos, se le podían aún ver los flancos descubiertos, las maneras de debut, de grupo por madurar del todo. Con Ride The Lightning, ciertamente, eso es mucho más complicado: es musicalmente una obra imaginativa, ambiciosa, menos de postureo y más personal. Se mete en experimentos, en guerras ambiciosas, y sale incólume de todas ellas: Metallica siguen siendo un grupo thrash, con la velocidad como hilo conductor, pero son capaces de echar el freno, de añadir gotas con las que se reinventan y construyen auténticas cumbres del Metal como género.

Los de Ride The Lightning son unos Metallica que podían con todo. Parecen invencibles, parece que sean capaces de todo. En esta época, de hecho, lo fueron: tan capaces de todo como este disco musicalmente redondo y líricamente interesantísimo. En la colección de joyas que es Ride The Lightning no hay espacio para NADA con lo que alguna vez Metallica os hayan hecho dudar.

9/10



Repaso a la discografía de Metallica

Anuncios