Fiona Apple – Fetch The Bolt Cutters

Cada año hay un disco cuyo hype es, desde el mismo momento de su salida, arrollador y, a la vez, agotador. No hablo tanto de los discos que ya en los previos tienen una maquinaria de promoción abrumadora (seguimos sin querer vuestros 15 putos segundos) sino de esos que, más desprevenidos, rápidamente alcanzan el consenso de disco enorme, obra maestra, álbum de la década.

Fetch The Bolt Cutters lo ha sido desde el mismo día de la salida. No sólo por el 10 en Pitchfork, sino por el 100 en Metacritic, la entrada directa al 1 en Rateyourmusic y así mil sitios más, ya sean medios o agregadores de opinión.

Es imposible, pasado ese primer oleaje, que no asistamos a la resaca, a la marea baja, a las opiniones que dejen al descubierto por qué el nuevo disco de Fiona Apple no es tan perfecto. También es imposible quedarte en la mitad del camino, que es lo que haremos aquí.

Fetch The Bolt Cutters es, casi, un plan maestro, el disco perfecto para las listas. Tiene a una artista ya tradicionalmente mimada por la crítica y que, además, encaja perfectamente en un discurso más mainstream; tiene la suficiente dosis de riesgo interno como para no ser continuista (en este caso, vestido de jazz-pop); proporciona esa sensación de estar ante algo complejo sin que te vuele la cabeza (pero pudiendo defender todo el rato lo experimental que es).

Es, en definitiva, “el disco de Fiona que sabíamos que iba a llegar”, el eslogan perfecto. Su éxito es tan predecible que, bueno, por lo menos podemos tachar eso de la lista de tareas del año.

El problema es que Fetch The Bolt Cutters suena más convencional de lo que me dijeron en los tramos experimentales (incómodo no te vas a sentir en ningún momento, salvo que estés fregando platos y escuchando letras sobre violaciones; quizás ahí sí. Y también que cuando aparece la Fiona Apple más tradicional es cuando más echo en falta lo que hubo en sus discos. ‘Under The Table’, ‘Cosmonauts’ o ‘Ladies’ resaltan como ejemplo: más empeñada en escribir esas canciones que en deconstruirlas, Fiona Apple sale triunfante, con canciones casi perfectas bajo el brazo.

No necesito a una Fiona Apple que sea la versión femenina de Tom Waits, como busca en ‘Relay’ (en la que aún epata lo suficiente) o en ‘Newspaper’ (donde ya directamente decide no respetar lo mejor de su propia canción). No necesito discos extremadamente largos, extremadamente pensados, para poder ajustar categorías de obras maestras. El fenomenal The Idler Wheel te daba menos la turra y ya tenía mejores canciones (casi todas) y la misma alucinante actitud vocal (que aquí ya se le empieza a ir de madre y a caer en la parodia #brujas, #incienso, #libresdetodo, #manicdreamTomWaitsgirl; véase ‘For Her‘).

Felt The Botch Cutters no es una sorpresa: es lo que habría pasado si Björk, en vez de sacar Vespertine, hubiese lanzado, en aquel mismo año, ‘Homogenic 2: Kid A Edition’. Afortunadamente, decidió coger un camino bastante diferente y, a partir de ahí, fue libre del todo de su propio personaje musical.

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Anonymous
Anonymous
5 months ago

Pues a mi me ha parecido un disco ridículo. Todo un mal relleno.

Anonymous
Anonymous
5 months ago

Pues a mí the Idler wheel se me hizo bastante más pesado que este. Aún así creo que el hype está desproporcionado, pero me pasaría con cualquier artista.

Esteban Martínez (@EMartineC)
5 months ago

Yo también llegué al disco con esa misma sensación. «Ah no, tanto hype, que molesto. Así que sea como sea, me resistiré a encontrarlo así de bueno».
Pero lo he disfrutado mucho. Si será el disco del año, eso lo verá cada cual. Para mi mi seguro estará entre los cinco que mas habré gozado.

Anonymous
Anonymous
2 months ago

Pues yo creo que la marea baja es la del comentarista. En todas partes lo ponen excelentemente y el disco es fantástico
Más parece la típica crítica de «ya que todo el mundo lo pone por las nubes yo voy a hacerme el interesante y a decir lo contrario»