Godspeed You! Black Emperor – G_d’s Pee AT STATE’S END!

Este muerto está muy vivo. El estado de la carrera de Godspeed You! Black Emperor ha despertado mucha discusión desde su cacareado retorno en 2010 tras el cual han sacado tres (ahora cuatro) discos de factura muy comentada. Para muchos detractores, los mitos del post-rock estaban cayendo en una dinámica perezosa, donde entran en el estudio para recalentar algunos de su restos experimentaciones surgidas durante su anterior gira, jugando algunas de sus cartas más conocidas para mostrarse despiertos ante el personal y cayendo en unos pasajes ambientales cada vez más prescindibles e insípidos.

Quizá no les falte razón en muchos de sus puntos, ya que aunque sean capaces de seguir dando sensación de evento con cada lanzamiento (ayuda que los espacian bastante) no transmiten la sensación de relevancia y de grupo vivo e imprescindible desde hace tiempo. No pasa nada, a todos les llega. Sí que voy a argumentar, siendo de los que se sitúa entre los que disfrutan (mucho) de sus trabajos más recientes incluso viendo ciertos problemas, que el grupo nunca ha perdido ese toque que muchos han intentado replicar (no con buenos resultados) y siguen transmitiendo un talento puro recreando desde el sonido los paisajes desolados, la angustia emocional y la abrumadora cercanía del fin del mundo que vemos característicos en ellos.

Bueno, pues quien sabe si la llegada real de una tragedia como la pandemia les ha llevado a cambiar por completo el chip, pero Godspeed You! Black Emperor han vuelto con un nuevo disco que igual va a hacer que los reconsideremos por completo. G_d’s Pee AT STATE’S END! (gran, grandísimo título) es un disco vivo, pero ante todo un disco que ofrece el giro optimista que no esperábamos ya y que no podríamos agradecer más en estos momentos, viendo que la luz parece cada vez más cerca (sí, sé que estamos al borde de la cuarta ola, pero cómo están yendo las vacunas está invitando al optimismo). Probablemente ellos pensarían más en esto como el clavo ardiendo al que agarrarse mientras dura esto, pero en su lugar está sabiendo acompañar el cambio que se avecina.

Es complicado saber la génesis concreta de este trabajo. Sabemos que los canadienses tienden a perfilar sus siguientes trabajos mientras se encuentran de gira del disco recién publicado, así que mucho de lo que escuchamos casi seguro ya se podría escuchar mientras el grupo aún podía salir a tocar (no, no me he puesto a mirar los bootlegs). Pero quién sabe si el cambio de situación les ha llevado a intentar trabajarlo desde el estudio de una forma diferente, hacerlo más puramente discográfico y menos una colección de movimientos que han ido armando. Hacerlo, también, con ese tono de guitarras tan luminoso, pero no tan obviamente dramático como ya cabe esperar de otros grupos de post-rock. No cabe duda de que también este último año les ha espoleado para llamar de nuevo al despertar de la revolución y poner fin a los males del capitalismo tardío, pero en lugar de enfocarlo desde el fatalismo lo hacen desde la ilusionante llama del futuro.

Sea lo que sea, claramente funciona. Mientras en sus discos más recientes han trabajado bien la sensación de envolverte, aquí te dan la mano más que nunca y te llevan en un viaje completo, una perfecta amalgama de momentos más delicados y otros más ruidosos y tormentosos a lomos de unos instrumentos vigorosos. No esquivan del todo otros problemas que han acusado recientemente (ejem, los interludios ambientales), pero los puntos álgidos parecen perfectos para mantener ilusionados a los ya convencidos y volver a cantarles al oído a los descreídos. Y si no, podremos estar todos de acuerdo en que piezas como ‘Job’s Lament‘ son otro de esos puntos donde muestran aún el desorbitante talento que pueden exhibir cuando quieren de verdad, con esa construcción perfecta, esa tensión lograda y ese clímax tan esperable como abrumador.

Quizá sea el contagioso optimismo que trae consigo este disco, pero sí se nota en el aire que G_d’s Pee AT STATE’S END! está generando una conversación diferente a la de sus anteriores trabajos, más entusiasta, y probablemente estemos ante su mayor trabajo desde el regreso (yo ya os cuento a final de año si tal). Y resulta fabuloso que tótems del post-rock como ellos y también Mogwai se hayan conseguido poner las pilas y entregar sus trabajos más incontestables en una década. No sabemos a qué se debe esta alineación de las estrellas, pero la recibimos con gusto.

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