Hidrogenesse – Joterías bobas

Hidrogenesse - Joterías bobas

Desde la cumbre que fue el final (y todo el disco en sí) de Un dígito binario dudoso he tenido la sensación de que Hidrogenesse habían tocado techo emocional. Si hasta entonces casi cada canción nueva que lanzaban la recibía con hiperventilación y nervios, desde ‘Historia del mundo contada por las computadoras‘, todo era tranquilidad, como si hubiese asumido que para mí ese era su techo, una obra tan perfecta como irrepetible.

Joterías bobas llega con la misión de borrar eso de un plumazo, de superarlo. O de cambiarlo todo para que no cambie nada y sigan siendo irrepetibles, siempre brillantes, nunca decepcionantes. He de admitir que, en primera escucha, pensaba que habían vuelto a quedarse por detrás. Ahora, un mes y medio después desde mi primer contacto con este disco, ya no lo tengo tan claro.

«Te gustan los cantantes que se enfadan y lloran y lo nuestro te parecen joterías bobas». Frente a los trolls postconcierto, Hidrogenesse se autoafirman: no les deis más vueltas, son lo que estás pensando. ¿El qué? Ahora mismo una máquina de hacer canciones desenfadadas, menos emocionales que antes, más seguras de que necesitan teatro como siempre (Carlos, mejor frontman español desde ‘He vuelto‘), aspavientos ninguno. ‘Se malogró‘ captura atmósfera de feria y organillo mientras registra como un notario todas las cosas que se están echando a perder (nuestros instrumentos, nuestros electrodomésticos, nuestros amigos).

«Se acabó el baile, no ha venido nadie» .

Más acompañados que nunca, la fanfarria no siempre se aguanta. Como en ‘La carta exagerada‘, parece que a veces el disco quiera ir al límite, sabiendo los riesgos: que no te entiendan, que no te apoyen, que no te dejen. A veces aprieta demasiado: ‘Llorreír‘ me saca de mis casillas lo mismo que me da ganas de volvérmela a poner.

Pero, frente a la extrañeza y al ceño fruncido de la primera impresión y de cada single por separado, en disco Genís y Carlos vuelven a cuajarlo todo. En Joterías bobas hay tantos requiebros mindfuck como ganchos imposibles de saltar. Es un disco que te recuerda la necesidad de volver sobre nuestros pasos como oyentes. «Un instrumental para que asimiles lo que acabas de escuchar», cantaban Astrud algo sardónicos en otro de esos discos que necesitaban reposo. Aquí no llega, pero tenemos todas las etapas de ‘La flor‘ o ‘Teclas que no suenan‘ para irlo pensando.

Qué maravilla estar otra vez aquí y así. Tira sus discos, los repetiremos. Olvídalo todo, podemos volver a perdernos. Vuelve conmigo a Hidrogenesse, estoy empezando a olvidarlos.

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Hidrogenesse - Joterías bobas
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