El pasado curso, His Master’s Voice, alias del alemán Jaines Bomt, publicaba un estimulante EP en la sagrada casa Delsin Records, Transitions (Delsin Records, 2019), un cambio de sello que en absoluto es baladí, dado el caviar al que acostumbra a patrocinar la casa holandesa. Unos meses después, Log α Canis Majoris (KCZMRK, 2020) es el primer largo que publica Bomt, y sobre todo, una muestra de que la apuesta de Delsin no era gratuita. Se trata de un álbum en la línea de la mencionada referencia, un techno con importante peso de las líneas ambientales, pero sobre todo ambivalente. Eléctrico, sugestivo y con una gran variedad de texturas en las estructuras que sustentan la melodía principal. Un trabajo que empieza más reposado y que poco a poco va añadiendo más capas de detalles, desplegando más aristas.

Sin inventar nada nuevo, el productor germano hace gala de su control sobre varias ramas de ese techno más diseñado para la escucha y alejado de los motores 4×4 más agresivos que te vapulean en la pista hasta hacerte sudar. Aunque cada uno decide siempre cómo sudar, claro. Es, en cualquier caso, una propuesta diseñada para ser inyectada directamente en los tímpanos y disfrutar. Ahí están por ejemplo los matices de ‘Taurus‘ y las melodías que emergen desde capas secundarias hacia la superficie para tomar las riendas, jalonando unos sonidos eléctricos que recuerdan al Redshape más en forma y que se entrecruzan al final entre cajas de ritmos básicas. Pero si sobre todo hay algo electrizante en su debut, esa es ‘The Healer‘, con unas descargas al más puro estilo Conforce y con unos vocales robóticos que huelen a Aton™ . Al final la marca alemana no se puede ocultar.

Pero sin duda, una de las partes más interesantes del discurso sonoro adoptado por His Master’s Voice es la de unos sonidos orgánicos que le dan ese toque onírico y sugestivo en las raíces de los temas, yendo hacia el dub techno pero sin acabar de completar el giro, para que tu mente se encargue de poner el resto. Quizá el tema que mejor define esto es ‘60km Distance Call‘, que puede transmitir todo tipo de emociones por esos ambientes graves que maneja desde el inicio, entremezclados con recursos de breaks y melodías secundarias. Un hilo conductor que recuerda a los discos recientes de Dj Richard. En general, una serie de nombres que surgen fácilmente al escuchar su música, y que muestran el grado de influencia de unos cuantos productores techno contemporáneos que salvo en el caso de Atom™ , ni mucho menos son grandes veteranos.

Aunque hay pasajes en los que Bomt mete algo más de grosor a sus BPMs, como en ‘Blossom‘, donde más cómodo o inspirado se le ve es en esos temas de bajas revoluciones, donde juega con tamices que avanzan lentos, mostrando gran belleza con solo y sutiles giros, logrando un gran cuadro con esas pequeñas líneas sencillas que luego combina bien para generar cortes muy seductores como ‘Arrival‘ y en general en todo el disco, creando un aura de diversidad y elegancia que hace que el álbum entre en corto y al pie y que necesites poner otra vez tras finalizar la escucha. Un artista al que habrá que seguir la pista de cerca por su talento y buen hacer, mostrado en sus dos primeros epés y corroborado en este debut.

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