James Holden empieza la nueva década como acabó la anterior, siguiendo con la buena trayectoria productora en los diferentes formatos que se le presenten. Además de haber formulado como mínimo uno de los discos más importantes de la década, The Inheritors (Border Community, 2013) y un dignísimo sucesor, The Animal Spirits (Border Community, 2017), el genio de Exeter ha aprovechado para aliarse con segundos para dar rienda suelta a la vena analógica y la improvisación. Lo hizo con Luke Abbott en 2016, con Maâlem Mahmoud Guinia y Floating Points en 2015, y en 2020 ha sido el turno con el polaco Wacław Zimpel en Long Weekend (Border Community, 2020). Una vez más de la mano de su sello, Holden se sumerge con su nuevo compañero en mares de improvisación con dejes jazzísticos, magia analógica y de nuevo esas secuencias que se expanden hasta el infinito, construyendo una suerte de trance.

Precisamente ambos comparten ese gusto exquisito por la improvisación como forma de llegar a estados de trance que acaban generando formatos analógicos por los que apuestan. Pero no solo analógicos en lo electrónico, también su gusto por el clasicismo; Holden tiene formación clásica de cuando era pequeño y Zimpel es multiinstrumentista. Ambos han trabajado con artistas africanos o de países poco habituales a los que todos acostumbramos para la música como la India. Expediciones sonoras para probar nuevas coordenadas sonoras, diferentes caminos aunque con un mismo propósito y que ahora se han cruzado ahora en este sugestivo y mágico EP. Como si de un ritual iniciático se tratase, ‘Saturday‘ va sembrando el germen de la semilla que después se desarrollará. Primero una balsa de lentos y largos armónicos para ya desplegar todo el potencial en ‘Sunday‘.

Se trata del corte más largo del álbum y el que más texturas ofrece. Con la sección de viento y clarinete del socio polaco, más el maravilloso sintetizador modular de Holden que ya se ha agenciado como una herramienta fundamental en su argumentario sonoro, Sunday también tiene en su tercio final ese toque jazzístico, mostrando el potencial y la necesidad de cruces de improvisación como este. No solo para seguir experimentando en otras fórmulas musicales no tan habituales, sino para comprobar su potencial emocional, de esos estados de trance y alteración de los sentidos. Viajes lisérgicos a su manera que en los dos cortes finales del EP toman un cariz diferente con la entrada del guitarrista polaco Jakub Ziolek. Aporta una parte menos lineal a esta referencia, con mayor dinamismo que va en detrimento de esa melodía casi uniforme con pequeñas variaciones que deja en babia.

A su favor, canciones que rompen ese esquema para hacerlo más dinámico, aspectos más solistas como en ‘Tuesday‘ y una parte más progresiva y añeja que rezuman todos los ricos matices de ‘Wednesday‘, donde convergen esas secciones de teclado más setenteras, paisajes más abiertamente rockeros y típicos de esa época. Una guinda para jugar con esas dos facetas de la improvisación, una más moderna de electrónica modular con jazz, y otra con secciones más ortodoxas que miran a improvisaciones de hace al menos cuatro décadas. Un trabajo notable, disfrutable y que vuelve a servir para activar los cinco sentidos. Una nueva victoria de Holden en su periodo pleno de productor y artista en la que la faceta de dj ya no importa. Gran acierto para nuestros oídos.

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