Holly Herndon – PROTO, crítica: la Inteligencia Artificial es el mensaje

Cuatro años después de Platform (4AD, 2015), una época de auge del ya olvidado vaporwave o PC Music en el que surgieron cantidad de productores jóvenes utilizando lenguajes digitales y visuales que iban más allá del mero software, las figuras que hicieron de impulso o tocaron tangencialmente algunos de sus conceptos son las que siguen hoy en pie. Como Oneohtrix Point Never —que bajo algún pseudónimo también echó carne en el asador wavporwavero— o Holly Herndon. La norteamericana sacó en aquél 2015 el que hasta entonces había sido su mejor trabajo, captando esa esencia de la tecnología de hoy y cómo había afectado a las relaciones humanas. Un año en el que el propio Lopatin también publicaba con Garden of Delete (Warp, 2015) otra obra que miraba apuntaba hacia esa tendencia de melancolía o angst juvenil tecnológico. Sin embargo, con Proto (4AD, 2019), da la impresión de que Herndon se lo ha vuelto a pasar todo. Y de qué forma. De hecho, ha creado a Spawn, un software que utiliza el aprendizaje automático para interpretar personajes vocales y técnicas de composición.

Un proyecto cada vez más ambicioso

Si en Platform no eran pocos los recursos de autotunes y experimentaciones glitch, entre otros, en Proto sigue habiendo filtros vocales pero muchas capas superpuestas que generan un característico sentido de la melodía. Además de esa Inteligencia Artificial. Fruto de esa cantidad de capa tras capa, en ocasiones Herndon juega en los límites de la saturación, pero lo hace excepcionalmente bien. A veces trazando bellos adornos ambientales, otras ocasiones creando momentos de solemnidad tan sólo con voces superpuestas, la estadounidense juega con un amplio abanico de esquemas sonoros que hacen de Proto un trabajo en el que pasar bastante tiempo, descubriendo nuevos recovecos. Si en su álbum anterior diseccionaba las nuevas formas de comunicación por culpa de la tecnología, aquí hay momentos en los que encontrar una preciosa simbiosis entre humano y máquina, fundiéndose en una emocionante espiral de detalles.

Sin huir de puntos comunes propios como el spoken word y una experimentación que esta vez está mucho más arropada melódicamente, Herndon construye un álbum que le vuelve a situar a la cabeza de estos cruces entre la experimentación y el deconstructed club que juega también con esa parte de la tecnología como herramienta sonora. El medio es también el mensaje. En este arco musical de postmodernidad electrónica, postmodernidad que entender como posibles futuros tecnológicos de colaboración con la máquina, la productora se adentra en otros fueros. Si con Platform se trataba el cambio de comunicación por la tecnología, en Proto vuelve a reivindicar el factor humano.

Dejando de lado el prefacio, en ‘Alienation‘, el que se puede considerar primer tema del disco, trata la angustia de la alienación con esa cantidad de capas y de electrónica futurista que tan bien encuadraron ella o Oneohtrix Point Never en 2015. Como decíamos más arriba, el papel vocal del disco sirve en muchas veces de hilo conductor de los temas, y en ‘Canaan‘ son múltiples las secciones vocales filtradas que se complementan unas a otras. Un majestuoso y bíblico tema en el que Herndon hace de predicadora (en un futuro distópico, si te quieres meter de lleno en la temática futurista): We go ahead in song and willing / Joy beyond what we understand / We give thanks for our every pleasure / Salvaged souls and restored land

Un disco ‘contradictorio’ pero fascinante

Hay temas mucho más terrenales sobre el amor como ‘Eternal‘, embadurnada de todo el pack de software al completo, pero sin embargo la parte más interesante y que nuclea conceptual y musicalmente el disco es la central. En ella tenemos ‘Extreme Love‘, que arranca con una de las preguntas emblemáticas planteadas por Isaac Asimov, y que Herndon deriva hacia la existencia de los humanos no como seres individuales, sino como parte de un todo, un macroorganismo que compartimos con otros (micro)seres (¿una oda al tardígrado?). Y después del ejercicio de cósmico existencialismo llega por fin ‘Frontier‘. Hasta la fecha, de largo uno de los temas del año.

Frontier es fascinante en todos los aspectos. En primer lugar por haber rescatado el Sacred Harp, una tradición de música coral sagrada, lo que se percibe fácilmente en los coros dirigidos por su compañera sobre escenario, Evelyn Saylor, superpuestos por Herndon. Una atmósfera trascendental, que arropa a una lírica que habla sobre el cambio climático, sobre la necesidad de cuidar el planeta; de sobrevivir, como ha hecho ese tipo de canto que se basa en partituras simples para que las comunidades americanas pudieran mantenerlas vivas. Un paralelismo que cobra más fuerza con esas voces casi divinas o ancestrales que intervienen entre sí a través de los coros.

En la segunda mitad del disco se siguen encontrando esos sentimientos que para Herndon eran secundarios en 2015, como ‘Fear, Uncertainly, Doubt‘ y esa voz tuneada que no para de dibujar devaneos, haciendo de ella un sonido más. Es una bella pieza y una de las bonitas contradicciones que se encuentran en Proto; musicalmente, una fusión entre lo humano y la máquina, aunque en lo narrativo no hay tanta apelación a la tecnología, y sí sentimientos más convencionales —a veces fruto de la deshumanización por el uso de esa tecnología—. Una de las pegas, al menos en la parte final es el tirar musicalmente de sota-caballo-rey en buenos temas como ‘Swim‘ o ‘Last Gasp‘, y todavía seguir cayendo en experimentaciones sin demasiada chicha, como la que protagoniza con JLin (y Spawn), cosa que ya le ocurría en Platform.

Con todo, se trata sin duda de un gran disco, más cálido y melódico, más pop que Platform. Un trabajo mucho más completo, conceptualmente interesante, y con una producción fascinante, desde la AI hasta el rescate de los coros tradicionales de Tenesse, pasando por las constantes capas que Herndon suma y suma, generando un producto que a veces roza lo sobrenatural. Cae bastante menos en las experimentaciones o interludios ininteligibles y logra de forma muy convincente —además de real por lo de Spawn— esa fusión entre lo humano y lo tecnológico. Un manifiesto necesario.

8,6/10

Anuncios