Los canadienses Holy Fuck se toman las cosas con relax, dos discos en la primera década de los 2000 y otros dos la pasada, dejando un buen sabor de boca con su último largo, Congrats (2016, Innovative Leisure). Para inaugurar la nueva, es uno de esos combos que ha decidido lanzar su último trabajo en enero, Deleter, un LP en línea de lo que han mostrado los últimos años, es decir, discos solventes, completos y bailongos. Pero algo más. En esta ocasión hay algunas cosas más interesantes, ya que han abierto el abanico y ahora hay más aristas sonoras que saborear. Sin ir más lejos, hay nada despreciables pasajes de kraut, psicodelia y de electrónica más alejada del pop, que es el ámbito en el que siempre se han movido.

De una electrónica melódica y a menudo cruzada con un espíritu rock, generando piezas de eso que algunos llaman indietrónica —concepto horrible donde los haya—, el conjunto canadiense ofrece esta vez un trabajo menos pistero, aunque tiene su dosis, pero sobre todo con más enjundia. De hecho, hasta el día de hoy pasa por su trabajo más completo. No solo han rescatado los retazos de krautrock que se asomaban en sus dos primeros largos, sino que han apostado por él lo justo para demostrar que su inspiración daría para explorar más esta vía, que además no es la única relacionada con el espectro del rock. También hay ambientes lisérgicos a través de mayor presencia en general de emulaciones y distorsiones típicas de guitarras de este ámbito, e incluso algunos pasajes de baile mecánico propios de otros proyectos más genuinamente electrónicos.

Con todas esas aristas enriquecidas, si se trata de desguazar el disco por partes, hay una rama muy interesante que es la que vira hacia una electrónica más mecánica, a lo Factory Floor, con la pieza que abre el álbum, ‘Luxe‘ y sobre todo ‘Moment‘, que recuerda bastante al proyecto londinense. Eso sí, aderezado con los bajos marca de la casa y ahora esos vocales difuminados. Y después está la sección de relativa psicodelia, con unos ambientes de interesantes texturas y que en algunos casos acaban en pequeños in crescendo. Si algo han tenido siempre Holy Fuck es la habilidad para crear temas con gancho, pequeñas orgías sonoras que aquí se pueden encontrar en partes como ‘Endless‘, el cierre de ‘Ruby‘, a mitad de camino con estructuras kraut e incluso experimentales o ese toque MGMT de Congratulations (Columbia, 2010) en ‘Free Gloss‘, donde se deshacen los límites entre el pop, la psicodelia y los sintetizadores.

Todas las facetas bien distribuidas a lo largo del minutaje, sin secciones específicas de género, generando en el álbum una balanza perfectamente equilibrada que rara vez se inclina más hacia uno de los palos que toca. Y por supuesto, las partes relativamente kraut tienen un buen acabado sumado a esas atmósferas, como es el caso de ‘Near Mint’ y por supuesto ‘San Sebastian‘, que es purito Beak>, lo cual les ha salido bastante bien. Y luego para los seguidores de siempre ya están las ‘Deleters‘ o ‘No Error‘, más habituales de ellos. En definitiva, se trata de un trabajo bastante efectista, con pequeños y obvios trucos que acaban en puntos comunes, pero que juntos generan un álbum que se disfruta más en su conjunto que por partes. Además, su dominio de la melodía hace que entre en corto y al pie. Es pegadizo y en él que hay para todos: para los que quieren baile, para los que les gustan los auriculares y volar con los desarrollos lisérgicos y para quienes buscan simplemente entretenerse. Unas pequeñas pinceladas para cambiar y subir un escalafón en su ambivalencia sonora.

7,5/10

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