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Jenny Hval — Blood Bitch

Todo lo malo llevado por el mejor camino.


Hay gente que se vende estupendamente. Otra (entre los que me incluyo) lo hace fatal. Podría poner en la tarjeta de visita una serie de adjetivos casi inabarcable que, una vez leídos de corrido, hicieran que cualquier persona normal del planeta estuviese interesada en cualquier cosa, incluso en extraerse las cuatro muelas del juicio sin anestesia, antes que en conocer a la persona que describe esa tarjeta. La cuestión es que esa mera habilidad, la de venderse bien, no es una virtud menor, aunque con el tiempo uno ha conseguido aceptar realmente que eso de las primeras apariencias casi nunca es realmente digno de ser tenido en cuenta como dogma de fe.

Blood Bitch: un gran disco a pesar de las apariencias

Así que, si antes de haber escuchado Blood Bitch (Sacred Bones, 2016), el quinto disco de estudio de la noruega Jenny Hval desde que abandonó su carrera como frontwoman de bandas metal y se dedicó a su proyecto en solitario, habéis leído referencias del mismo, lo lógico es que hayáis pensado en huir. Sin ir más lejos, Wikipedia lo presenta como un trabajo fuertemente influenciado por la menstruación, los vampiros y las películas de terror de los años 70. Nota mental inmediatamente posterior: joder, qué coñazo, esta tía está loca. Razón más que de sobra para ni escucharlo siquiera. Aunque el tan exigente como notable Apocalypse, Girl (Sacred Bones, 2015) ya daba claras muestras de que si uno pretendía conocer a Hval, tendría que aceptar dejarse llevar por ese punto performance que acompaña a lo meramente musical en su propuesta.

Así que partimos de la misma base la mayoría de los aquí presentes: torcer el gesto. Pero la cuestión es que algo me sigue fascinando en Hval. Quizás generando rechazo también, casi a partes iguales. Pero Blood Bitch contiene muchísimos espacios profundamente disfrutables. Hval es una de esas artistas que trasciende lo meramente musical, que consigue dotar a su apuesta por lo experimental, el ambient, la oscuridad y los falsetes, una coherencia interna que hace que valga la pena dejarse llevar por su apuesta, tan arriesgada a veces.

Si arriesgas no siempre ganas, pero con Hval puedes llegar a disfrutar de cosas tan fascinantes como ‘Female Vampire’ o ‘Conceptual Romance’, una de las mejores canciones de 2016 según esta casa. Blood Bitch transciende la idea clásica de disco, y Hval explora como nadie ese concepto algo esnob de la “propuesta sonora”, con momentos algo menos logrados (susurros demasiado repetitivos, experimentos fallidos como ‘Untamed Region’) pero dejando claro que merece el reconocimiento del aplauso. Aquel que se da a todo aquel inconformista, aquel que merece quien pare cosas tan hermosas y, ahora sí, sencillas como ‘Period Piece’. De esta gente a la que amas u odias, con todo lo bueno que eso tiene siempre.

7,68/10

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