Cambio de propuesta para una banda peculiar como pocas.


Enamorarse de un sonido tan particular como el que se sacaron de la manga los finlandeses Kairon; IRSE! hace unos años con Ujubasajuba (autoeditado, 2014) es complicado. Por un lado, su propuesta es tan particular y refrescante que esperas que sigan exhibiéndola con maestría en el futuro pero, por otra parte, esperas una progresión y algo de la sorpresa que gozaste cuando los descubriste. Terreno resbaladizo ante el que cualquiera puede caer.

Aun así, la mayoría de editores de esta casa, los mismos que ayudamos a aupar Ujubasajuba en la lista de mejores discos de 2014 publicada por esta casa, teníamos grandes esperanzas puestas en Ruination (Svart, 2017), nuevo trabajo de los finlandeses y el primero donde van a tener varios focos puestos en lo que iban a hacer. Su respuesta ha sido sencilla: dar un giro para volver a dejarnos con el culo torcido.

El shoegaze, componente que hacía tan singular y magnífica su propuesta hace unos años, se ve reducido a su mínima expresión, reluciendo como mucho en ‘Llullaillaco’, el tema más corto del disco. En su lugar, cogen protagonismo estilos como la psicodelia y un rock progresivo que, hasta el momento, eran más sutiles en su sonido y aquí hasta se tornan protagonistas.

No hay más que coger las dos partes ‘Sinister Waters’ para darse cuenta del cambio en Kairon; IRSE!, no sólo en términos sonoros, sino también en planteamiento. En su anterior disco latía un espíritu más epatante, más inmediato, más pop podría decirse, mientras que aquí se opta por algo diametralmente opuesto: estructuras de crecimiento paulatino, composiciones más ambiciosas y con más laberintos, invitando a ir degustando lentamente los detalles en vez de volar sin motor a lomo de unas guitarras llenas de intensidad.

Formas distintas, mismo espíritu

No obstante, a pesar de un giro con mucho de King Crimson en sus entrañas, Ruination no supone una ruptura unilateral con los Kairon; IRSE! que nos enamoraron en su anterior trabajo (quienes de hecho aparecen con mucha fuerza en la mencionada ‘Llullaillaco’). Las formas son distintas, pero muchas de las cosas que hacían grande a esta banda aún persisten.

Es comprensible que no todo el mundo acepte estas variaciones que los finlandeses han optado por incorporar, sobre todo el hecho de estar ante un disco de digestión más lenta en comparación con un disco que entraba sólo desde el principio. Sin embargo, seguimos estando ante una banda poco dada a los convencionalismos, a las zonas de confort y a sonar a un mero refrito de viejas glorias. Además, siguen siendo una banda especialmente estimulante, que es capaz de dejarte boquiabierto con sus sugerentes melodías y con sus hostias guitarreras cuando menos te las esperas.

A niveles generales sí se puede hablar de un -ligero- descenso de calidad con respecto a su predecesor, aunque compositivamente el nivel de Ruination sigue siendo de notable alto, como se puede comprobar en ‘Starik’ o en la pieza que da nombre al álbum. Pero ante todo, nos tenemos que quedar con la asombrosa capacidad de Kairon; IRSE! para volver a sorprendernos, maravillarnos (aunque sea cambiando las reglas de su propio juego) y deleitarnos con sus composiciones. Un disco para degustar con calma y con los dos oídos bien puestos en la acción.

8/10

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