La Estafa (Bad Education)

Están claros los motivos de HBO por intentar quedarse con una película como La Estafa (Bad Education) tras ser una de las pequeñas sensaciones del pasado Festival de Toronto (sensación que se apagó un poco nada más confirmarse la compra por otro lado). Lo interesante es como los responsables detrás de la película asumieran tan pronto su derrota con respecto a sus posibilidades en salas de cine y se abrazara tan de golpe a la oferta de HBO, que está en las guerras del streaming pero es más puramente televisión. No es lo mismo que firmar por una Netflix o una Amazon.

El panorama ya era hostil para esta clase de películas antes de la pandemia. Resulta difícil pensar que Bad Education fuera a triunfar en taquilla, porque películas así ya no suponen el atractivo de antes y los estudios cada vez confían menos en ella, reservando unas cuantas que parezcan tener opciones en temporada de premios. Esta película podría haber estado en esa conversación, porque no le faltan argumentos ni anzuelos llamativos, pero debieron ver muy remotas esas posibilidades y quizá no compensaran renunciar a algo seguro.

Y es difícil culparles. Es posible que la difusión a través de HBO juegue a favor de ella (especialmente para optar a unos Emmy como TV Movie) y el público llegue más fácil a su propuesta. Porque aún no hemos entrado en eso, pero su propuesta debería ser del gusto para casi cualquier tipo de espectador (menos para el que el nombre Hugh Jackman sólo signifique “Lobezno”). Es consciente de lo jugosa que ya es de por sí su historia de corruptelas basada en hechos reales y la cuenta con mucha habilidad y mucha gracia.

No es difícil pensar ver una versión noventera de Bad Education, con estrellas y probablemente un tono más mainstream a manos del artesano eficaz de turno. Pero vale la pena destacar lo que hace Cory Finley aquí, porque realmente muestra habilidad para narrar y un estilo muy definido. Si en la estimable Purasangre le hacía parecer un Yorgos Lanthimos americano, aquí opta por un enfoque más accesible y de drama criminal muy Martin Scorsese que maneja con astucia (aunque algo de Lathimos queda, no creáis).

Pero incluso dejando de lado la firma autoral, Bad Education se disfruta mucho por ser cine adulto de calidad, del que respeta al espectador acompañándolo en el viaje y manipulándolo con buen gusto. Se juega muy bien con los tonos, desde el thriller de investigación a la comedia más cabrona, estudia bien a sus personajes sin juzgarlos, pero sin dejar de lado sus aspectos más miserables, y sabe perfectamente del potencial tanto de Hugh Jackman como Allison Janney (Jackman en concreto da la que quizá sea la interpretación de su vida) y les deja que expriman a gusto sus personajes. Y es delicioso de ver.

Lo bueno de Bad Education es todos los niveles desde los que se puede disfrutar. Lo puedes pasar pipa viéndolo como un buen drama adulto entretenidísimo o lo puedes apreciar como un interesante reflejo de las mentiras que (nos) contamos para no vernos como los malos de la película. El caso es que merece una consideración alta y también que sea vista aprovechando que es de fácil acceso. Que no os espante la etiqueta de TV Movie, porque no parece eso en absoluto.

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