Lachlan Denton & Studio Magic – A Brother: la pérdida, la vida

Lachlan Denton & studio Magic A Brother
Lachlan Denton & studio Magic A Brother

«I don’t remember the day you were born,
but it changed my life all the same
(..)
I don’t remember the day you were born,
but I remember the day you left»

Estos cuatro versos son un martillazo en la cabeza si andas despistado, y una cuchillada al corazón si estabas atento. Y son los que abren y cierran ‘Calf‘, la primera canción de A Brother, el excepcional disco de Lachlan Denton & Studio Magic publicado por el sello Bobo Integral. Son un agujero en el que me he metido: las tragedias duras son la mayoría de las veces las más sencillas.

Los hermanos son los compañeros de andanzas vitales más peculiares: espejo deformado de nosotros mismos y compañeros de las andanzas vitales más íntimas durante mucho tiempo, y muchos años importantes, hasta que, de repente, un día empiezas a darte cuenta de que ya no están tanto ahí. Y, otro día, preferiblemente mucho más tarde, te das cuenta de que se han muerto. Y ya sólo hay vacío en un lado de ti que, como canta Denton, nunca recuerdas bien cómo empezó, pero siempre recordarás cuándo terminó.

A Denton se le murió su hermano Zachary, que también era músico, sin mediar mucha opción de rumiar lo que iba a pasar. Y la única forma de meditar sobre la pérdida, de despedirse y de curar la herida, si es que la muerte puede curarse en vez de simplemente aceptarse, fue la de volver a hacer música.

 “I carry your songs,

your blood runs through me”

En medio de esa tragedia íntima y muy, muy personal, Lachlan Denton construye canciones que son a la vez recuerdos, conversaciones íntimas, postales de lo que ya nunca será o incluso medias sonrisas. Porque el acto catártico nunca es de una sola cara, y la tragedia se puede contemplar de muchas maneras.

Y es universal, y por eso podemos acurrucarnos en el de otros.

A veces, Denton suena en esto disco como los mejores Wilco. Otras parece estar componiendo la canción de amor melancólico perfecta. Otras parece estar buscando los tonos más oscuros de Smog o Will Oldham. Hace todo eso en realidad, incluso cuando los punteos suenan cristalinos, y uno, con los ojos enrojecidos, acabe esbozando una sonrisa.

En ‘The Time We Had‘ o en ‘Watching My Back‘ se aferra al jangle, y no por nada aquí lo denominamos campanamuertismo. En ‘Calf’, ‘Last Year’ o ‘This Christmas’, al folk de chimenea. No puedes pasar como si nada por encima de algo que va de lo jovial de ‘Taking Care‘ a lo demoledor de la canción final ‘Spat Out‘.

«Please, don’t cry, I’ll be alright»

Si en su debut ejercía de cantautor pop, aquí se ayuda de una banda formada ex profeso, los Studio Magic, y, gracias a ellos, borda su sonido, que es triste y esperanzado, es pérdida y es reconocer que la vida merece la pena. Lo jodido sea reconocer eso en la muerte del otro; lo peor es que muchas veces es así.

Este disco de 30 minutos y canciones que te rompen por dentro es una maravilla y se merece todas vuestras escuchas.

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Lachlan Denton & Studio Magic - A Brother
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