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London Grammar — If You Wait: cuando las comparaciones no son odiosas

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Dicen que las comparaciones son odiosas, pero los hay que nacen a la sombra de ellas. Eso, en ocasiones puede ser toda una losa sobre las espaldas de cualquiera, pero otros son capaces no sólo de quitársela de encima, sino incluso de superarlas.

No creo equivocarme al decir que es el caso de London Grammar, un trío británico de corta vida que lanza su debut, If You Wait con la lacra u honor, según se mire, de estar mirados por todos bajo la lupa de The xx. Y todos aquellos que los comparan no van desencaminados, pero este trío y su música tienen personalidad de sobra como para funcionar sin ser comparados. Es cuestión de tiempo que nos terminemos olvidando.

Pero… ¿qué es lo que ha llevado a London Grammar del completo anonimato a ser uno de los grupos con más proyección para los próximos años?

Pues quizás, casi seguro, diría yo, Disclosure tengan algo que ver, ya que con bastante buen ojo, se fijaron en ellos para incluir en su Settle una colaboración con ellos, ‘Help Me Lose My Mind’, tema con el que precisamente lo cerraban. El éxito de un proyecto podría haber sido el empujón definitivo para el otro, el escaparate en el que tantos habrán conocido a los londinenses (¿qué iban a ser si no, con ese nombre?) Hannah Reid, Dot Mayor y Dan Rothman.

London Grammar: empezando por todo lo alto

Empujón, sí, supongo que bienvenido por el trío, aunque en su caso era sólo cuestión de tiempo. Tarde o temprano tenían que salir a la luz, como antes lo hicieron los dos proyectos con los que más ADN comparten, The xx y Daughter.

Pero no aparecen de la nada para ser descubiertos por Disclosure, y antes ya había material. De hecho, esta es una de esas historias de una banda que se conoce mientras sus miembros están en la universidad y que comienza tocando en locales pequeños hasta que uno de sus temas, ‘Hey Now’, consigue destaparse con más visitas de las esperadas en internet y se desata el fenómeno.

La suerte que han tenido ha sido la de no sobreexponerse demasiado. Han sabido dosificar sus lanzamientos y, de hecho, antes de If You Wait sólo ha habido un par de EPs y, al final, casi simultáneamente al álbum, un single, ‘Strong’, por lo que ahora recibimos con los brazos abiertos este debut, no como ocurre en otras ocasiones, a las que se llega con sensación de hartazgo.

Eso se lo agradecemos, y más los que nos hemos subido al carro un poco tarde, pero sobre todo les agradecemos su música, sobe todo los que, como decía, hemos disfrutado con la de The xx o Daughter, e incluso con la de la tercera en discordia, Florence + The Machine.

Con los primeros, London Grammar parecen compartir estilo; minimalísmo en las instrumentaciones y algo de electrónica, aunque en If You Wait ésta es sutil, apenas matices, muy lejos de lo que aporta la producción de Jamie xx a su proyecto. Con los segundos comparten sobre todo la delicadeza y el tipo de instrumentaciones, ambientales, ominosas, dramáticas… Y con Florence hay más parecidos que diferencias en la voz, si acaso, Hannah Reid no hace uso de ella tan explosivamente; parece tenerla guardada para sí y no querer hacer alardes de lo que sus pulmones son capaz de dar, al contrario que la Welch.

If You Wait, una espera que merecido la pena

Así, en la música de London Grammar encontramos no sólo mezcla de referencias, también encontramos delicadeza junto a potencia, emociones, sonidos desnudos en los que la verdadera protagonista es la voz de Hannah, sin discusión. Las guitarras, teclados, sintetizadores y percusión tienen su personalidad también, pero apenas reclaman su lugar; Mayor y Rothman se quedan en segundo plano, sabedores de quien lleva el peso en escena, aunque sin ellos la cosa no sería la misma, en absoluto.

Hannah Reid es capaz de despertar sentimientos en quien la escucha, aunque difícilmente será la alegría uno de ellos (al menos más allá de la que produce estar escuchando un buen disco). Tristeza es una de las palabras que se vienen a la cabeza al oír a London Grammar. Melancolía otra; quizás incluso culpabilidad. De hecho, el disco llega en el mejor momento del año para ser lanzado, con el otoño a las puertas. Esperemos que no provoque ninguna depresión.

A la tristeza de las notas y la voz hay que sumar la de las letras, casi inocentes, de adolescentes enamorados, o más bien con el corazón roto en su mayoría. Historias de desamor narradas desde la perspectiva femenina de quien se ha llevado el desengaño y que aún tiene muchos palos por delante en esta vida.

Pero en las canciones de London Grammar también hay destellos de luz, como los que se producen hacia el final de algunos temas, que consiguen llevarnos de 0 a 100 más rápido que un Ferrari, pasando de la balada más apática al tema más bailable en cuestión de segundos. Lo escuchamos en dos de los primeros singles del grupo, ‘Wasting My Young Years’ y, sobre todo en ‘Metal & Dust’, en los que tras el dramático transcurso de casi toda la canción, desnuda y apenas cubierta por cuerdas y piano insinuados, hacia el final dejan entrar ritmos electrónicos que suben el tono, haciendo de ellas material perfecto para la remezcla.

Pero no son esos los temas a tomar como ejemplo en If You Wait. Más bien deberíamos fijarnos en esa desnudez de sus principios, que es la misma de otros temas como su conocido ‘Hey Now’, o en la dramática simpleza del encargado de dar título y cerrar la edición estándar del disco, ‘If You Wait’, una de las joyas del álbum en la que Reid se encuentra prácticamente sola ante el micro, y tiene ocasión de demostrar que no tiene mucho que envidiar a Florence Welch.

Y no nos olvidemos de la grandísima versión del ‘Nightcall’ que Kavinsky creaba para la BSO de Drive (Youtube). Un tema que no se parece ni en la sombra al original y que, lejos de la robótica voz de aquel, aquí se vuelve a la vez algo cálido y dramático, convirtiendose en tensión que se acumula ante un solitario piano para explotar hacia el final del tema, cuando ya pensábamos que todo había terminado.

Igual de sobrecogedor que el actual single, ‘Strong’, quizás la balada más pop y cálida del disco aunque no por no salirse de esquemas más trillados deja de ser una enorme canción. Hay momentos también para flirtear con el jazz, como el de ‘Stay Awake’ donde la línea de bajo pelea por el protagonismo con la voz de Hannah, o el de ‘Flickers’, quizás el tema más divertido del álbum, el que más recuerda a Florence + The Machine y el que cuenta con la mejor (¿o es la única?) percusión del álbum, gracias a ese toque tribal que esta le da.

Pero no queda ahí la cosa; llegado el momento, cuando el álbum se publique en España, si podéis, haceos con la edición de lujo, que guarda agradables e impagables sorpresas, como la íntima ‘Help’ o las también tribales ‘Darling Are You Gonna Leave Me’ y ‘When We Were Young’, y, por supuesto, su colaboración con Disclosure, aunque aquí, por sus arreglos plenamente electrónicos desentona un poco.

En definitiva, uno de los mejores debuts del año y un disco imprescindible a poco que disfrutases con The xx y Daughter. If You Wait es sólido como pocos discos y no se puede hablar de un sólo tema de relleno.

Además, el hecho de ser un disco conciso, de poco más de cuarenta minutos hace que te quedes con ganas de más, llenando pero sin empachar, y, sí a eso le sumamos el saber mantener una línea coherente, de principio a fin, sin estridencias ni salidas de tono, estamos sin duda ante uno de los discos del año.

If You Wait, tracklist:

01. Hey Now
02. Stay Awake
03. Shyer
04. Wasting My Young Years
05. Sights
06. Strong
07. Nightcall
08. Metal & Dust
09. Interlude (Live)
10. Flickers
11. If You Wait

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