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Lorde — Pure Heroine

Se acaba el año y algunos tenemos aún la casa por barrer. Hay lanzamientos de este 2013 que no se deben quedar en el tintero y uno de ellos es Pure Heroine, de Lorde.

La neozelandesa que, a estas alturas ya cuenta 17 primaveras, pero que cuando lanzó su debut en largo tenía un añito menos, no es la típica y dulce niña que sólo piensa en trapitos, en el primer amor y en salir de juerga con sus amigas. Vamos a dar por hecho que estas cosas también pasan por su cabeza, pero la colección de diez temas que ha puesto en circulación hace un par de meses y que la ha colocado bien alto en las listas, nos dice otra cosa.

Lorde: el mundo de internet también produce cantantes así

Nos dice que Yelich O’Connor, que así se llama la criatura, es de todo menos una niña y de todo menos convencional. Que se madurez se ha adelantado y probablemente tenga la cabeza lo suficientemente bien amueblada como para ser capaz de lidiar con el toro de la fama sin salir corneada.

Porque, mientras otras chicas con su edad se dedican a subir covers a Youtube soñando con la fama, Lorde se ha dedicado no sólo a cantar, también ha compuesto sus propias canciones, y lo que es mejor, ha hablado de desengaño, de ir contracorriente para sus años, y ha dado a entender que piensa en la fama, no como una meta, sino más bien como una molestia necesaria.

Así que, a sus 17 años, puede presumir ante otras damas del pop de ser la autora de sus temas y de haber puesto bien alto su disco, incluso desplazando momentáneamente a alguien bien asentado (no sabemos bien sobre qué) como Miley Cyrus de las listas.

Pero ¿qué hay detrás de un éxito tan arrollador? pues por un lado, una forma de afrontar la música adolescente desde un punto de vista completamente diferente; fresco, serio, capaz de interesarnos incluso a los adultos. Ya le gustaría a Justin Bieber, a la misma Cyrus o a los One Direction poderse codear musicalmente con la O’Connor, ya…

Pure Heroine, el debut que ya hubieran querido muchas de las grandes

Por otro, canciones realmente interesantes, y en una pequeña dosis; porque ya sabemos que lo bueno viene mejor en dosis concentradas, sin rellenos y estiramientos innecesarios. Así, 10 canciones se antojan las justas para no causar hartazgo y nos dicen justo lo que hay que decir; ni más, ni menos. A eso le podemos sumar también que su música se pasea por diferentes estilos isn quedarse en ninguno, y que además huye de los convencionalismos de su edad. Pocas adolescentes veremos cantando soul, chillwave o pop sintético con tanta clase como la que ella le pone, y sin necesidad de entrar en arreglos de “formato platilla” como los de la competencia.

También, esta su voz, que no es ninguna broma. Diferente, y con varios registros, lo mismo da para ir en la línea gélida y sensual de Lana del Rey que en la más cálida y divertida de Oh Land, siempre desde una sorprendente parsimonia que nada tiene que ver con el histerismo de las chicas de su edad.

Y sus letras no se quedan atrás, porque, mientras otras no tienen mayor tema de conversación que la popularidad en el instituto o el primer amor y lo sorprendentemente increíble que es el chico con el que lo hicieron la primera vez, ella prefiere enfocar las preocupaciones de la adolescencia desde puntos de vista tan atípicos como el hastío que le produce una ciudad que se le queda pequeña, sobre tener los pies en el suelo por no ser de la realeza, sobre la violencia a la que tan acostumbrados estamos o lo aburridas que le parecen las fiestas adolescentes.

Todo se redondea con una producción de Joel Little sin demasiadas florituras, que nos deja un conjunto de lo más sólido, consiguiendo que Pure Heroine no sólo se disfrute de principio a fin, mucho más allá de los singles conocidos, que, por cierto, ni siquiera son lo más destacable del disco, sino que se pase en un suspiro.

Así que podemos dar la bienvenida a una nueva niña prodigio, que tiene mucho más que aportar al panorama del pop que otras con mucha más experiencia. Sólo cabe esperar que no se tuerza la cosa y que la fama no la cambie, porque parece que hay sustancia como para que se pudiera ver superada por su propio fenómeno. Eso, y que su segunda entrega sea un ir más allá, claro.

7,8/10

Lo mejor

  • Una chavala que no nos canta call me maybe’s
  • Pure Heroine engancha, como su nombre haría pensar
  • Un disco conciso y directo, sin rellenos, en el que todos los temas son buenos por igual

Lo peor

  • No haberla conocido antes
  • Nos quedamos con ganas de más

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