Perdido en la inercia


Cuando di en esta misma página la noticia del nuevo disco de Mark Lanegan la motivación para darlo fue, principalmente, lo fabuloso que sonaba ‘Nocturne’, primer adelanto del disco. Y aun con lo que me encantó el tema, ya entonces me puse algo escéptico ante lo que podría salir del disco, porque me esperaba otro chasco.

Lanegan lleva sin hacer un disco potable por su cuenta desde hace trece años (!!!) con Bubblegum (Beggars Banquet, 2004). ¿Por qué seguir atento a sus movimientos entonces? Reconozco que la posibilidad de encontrar temas como la citada ‘Nocturne’ o ‘I Am the Wolf’ es algo que tienta a dar la oportunidad, pero la realidad es que no dejan de ser puntazos de genialidad en un mar de tedio y estancamiento.

No es que esperase mucho de Gargoyle (Heavenly, 2017), aun a pesar de lo que me gustó el tema de adelanto, y tampoco llega a ofrecer mucho. Algún tema apañado como ‘Beehive’ y una ‘Emperor’ de mucho ritmo que parece prestada por un Josh Homme que colabora en este disco. Hasta sorprende moviéndose bien en el registro melancólico y lento de ‘Goodbye to Beauty’. El resto, más de lo mismo que lleva realizando estos trece años.

Da la sensación de que ya se mueve en ciertos terrenos por pura inercia. Terrenos en los que Lanegan no se muestra tan solvente y acaba por no dar ese plus a la composición que haga que disfrutemos con el tema (‘Death’s Head Tattoo’, ‘First Day of Winter’) y que acaba por deslucir lo que podría ser un buen trabajo. Gargoyle suena, una vez más, a oportunidad perdida. Y ya son demasiadas para Mark Lanegan.

6/10

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