Mastodon — Emperor of Sand

Iba a comenzar esta crítica hablando de The Good Wife (quién no tiene ganas siempre de hablar de The Good Wife) y de cómo disfrutar de una última temporada que, aunque buena, estaba claramente a un nivel inferior de todo lo anterior mostrado por la serie. De cómo convivir con la ambivalencia de estar viendo algo que sabes que te está gustando pero también sabes que no te llena tanto como lo anterior. No obstante, sería un inicio muy Dr. Chou para una crítica de Mastodon (de hecho, esta misma intro ya está siendo demasiado Dr. Chou), así que mejor poner las cartas sobre la mesa:

A mí me mucho gustaron The Hunter (Reprise, 2011) y Once More ‘Round the Sun (Reprise, 2014). Pero muchísimo.

Entiendo que ambos discos hayan generado un cisma enorme entre los que siguen escuchando a Mastodon hoy en día. Una separación mayor que entre los concebollistas y los sincebollistas. Puedo llegar a entender la decepción que supusieron ambos trabajos, pero me niego a compartirla básicamente por la enorme capacidad de los de Atlanta para dar en el clavo en casi cada tema y por dar el paso hacia una dirección que iba a mosquear a sus fans más trves y mantenerse en sus trece con todas las consecuencias.

La inevitable llegada del sietecomacinquismo

Y antes de dar comienzo a los argumentos más racionales, vuelvo a ir de cara una vez más: me gusta Emperor of Sand (Reprise, 2017). Bastante diría. No obstante, desde la primera escucha no me llevaba a ese punto donde los discos de Mastodon me suelen llevar y debo decir que la cosa no ha cambiado tras la multitud de escuchas que han caído del disco.

Empecemos por las formas: veo en Emperor of Sand unas intenciones bastante claras de recuperar estéticas y señas del pasado, concretamente las de Blood Mountain (Reprise, 2006). El envoltorio, desde la misma portada al sonido de temas como esa ‘Sultan’s Curse’, nos retrotrae diez años atrás. Al menos en apariencia.

Sin embargo, Mastodon son una banda que ya ha adquirido ciertos mecanismos y rutinas de los que es difícil desprenderse. Y aunque haya momentos instrumentales que nos evoquen a esa época, en el pulso y la esencia de estos temas se aprecian a los Mastodon de los dos anteriores discos. ¿Será esta su manera de expresar que la barrera que separa ambos mundos es, en realidad, más fina de lo que parece?

Al final, la vena The Hunter no puede evitar tomar las riendas, como muestran en ‘Show Yourself’, probablemente el single más claro que hayan parido nunca y que seguro será la que genere más divisiones de cara al público (yo muy a favor, aunque no se me quita la sensación de que suena muy QOTSA). Simplemente parece algo ya demasiado arraigado en la idiosincrasia de la banda para que, de golpe y porrazo, acabe desapareciendo. Y ellos parecen bastante convencidos con esta dirección, aunque quizá este exceso de confianza sea la que termine debilitando las virtudes de Emperor of Sand.

https://hipersonica.com/mastodon-repaso-discogr%C3%A1fico-516d6895ac9e

No sorprenderé a nadie cuando digo que los músicos que componen Mastodon están sobrados de talento en lo que respecta a instrumentaciones -vocalmente ya es otro cantar, aunque en este disco se muestran bastante solventes- y les cuesta bastante poco sacarse de la manga riffacos espectaculares, dejar estribillos memorables y momentos de batería para quedarse completamente loco. Y en este disco terminan confiando en exceso en su propio talento para que él sólo levante los temas.

Quizá sea por haber estado muy ocupados recientemente con proyectos paralelos (Gone Is Gone, Giraffe Tongue Orchestra) o quizá simplemente por ser una banda grande con (incluyendo este) siete discos a sus espaldas y con varias reinvenciones por el camino, pero la sensación que dejan muchos de los temas -pienso por ejemplo en ‘Precious Stones’ o ‘Clandestiny’- se han escrito con el piloto automático puesto, facilitando que lleguemos a desconectar en varios puntos de lo que el disco trata de contar. Varios funcionan, claro -ahí están ‘Roots Remain’ o ‘Ancient Kingdom’- pero les cuesta seguir el ritmo del combo inicial de temas, el momento cumbre en discos compuestos de esta manera.

No obstante, el grupo se llega a guardar algún as en la manga y en los tres últimos temas optan por quemas las naves y saltar al vacío. Desde la feroz ‘Andromeda’, pasando por la potentorra ‘Scorpion Breath’ y terminando en la fabulosa ‘Jaguar God’, los de Atlanta sacan su vena más Blood Mountain, e incluso Crack the Skye (Reprise, 2009) en la última, y se muestran más inspirados que en el resto del disco. Tres temas sin mácula que ponen un broche de oro a un disco algo irregular.

Por eso mismo, se me queda una sensación ambivalente con Emperor of Sand que, por un lado, lo disfruto bastante y sin duda caerá muchas veces por mi reproductor a lo largo del año. Aun así, siento que no aguanta la comparación con ningún otro disco de Mastodon, lo cual me deja un sabor algo agridulce. El resumen más apropiado para hablar de este disco sea el término sietecomacinquismo (gracias, crítica moderna). Pero sietecomacinquismo del bueno, de los discos que están bien. Es una pena que haya que recurrir a ese concepto para hablar de Mastodon, pero quizá estaban destinados a ello de manera inevitable (habrá quien defienda que ya llegaron hace tiempo a ese punto), como casi todas las bandas que han llegado a cierto estatus.

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