Max Richter — Three Worlds: Music from Woolf Works

A veces quiere pasarse con la sal, pero ni intentándolo puede


Una vez consigues alcanzar un status dentro de un tipo de música como la ambiental, las bandas sonoras, la clásica moderna o todo ello a la vez, es enormemente probable que los encargos se te acumulen en el buzón. En consecuencia, tu productividad se tiene que multiplicar, por aquello de acumular toda la pasta posible ahora que vienen bien dadas, a la espera de una época de vacas flacas. El problema es que, a menudo, en el exceso de producción acabamos encontrando un descenso de las apariciones de las musas en tu vida.

Richter abre una carta, con otro encargo. Suspira desganado, se pone a currar. Pare el enésimo discazo…

Entre los compositores más demandados de la actualidad está Max Richter. Y no nos extraña, aquí llevamos ya bastante tiempo hablándoos del infinito genio del alemán. Entre sus últimos trabajos se encuentra Three Worlds: Music from Woolf Works (Deutsche Grammophon, 2017), una obra que nace ante la idea de musicar Woolf Works, del coreógrafo Wayne McGregor, que quería llevar a la danza tres novelas de Virginia Woolf. Aquí Wayne se encuentra con un problema (advertencia: introduzco comentario cuñao, ya que no he asistido al espectáculo de danza del británico): que el genio de Richter acabe convirtiendo lo que nace como acompañamiento en plato principal.

Me encantaría decir que Three Worlds es uno de esos ejemplos de que incluso un artista tan mayúsculo como Richter a veces tiene un bajón. O, al menos, que como tenemos que escucharnos discos suyos cada seis meses, nos aburre un poco. Pero debo reconocer que me ha acabado conquistando. Otra vez.

Es cierto que probablemente cortes como ‘Mrs Dalloway, in the Garden’, a pesar de esa extenuante belleza de la sección de cuerdas, recorren lugares algo comunes y seguramente ya vistos en otras ocasiones, pero incluso así acaba reivindicándose como maravillosa.

Y sí, claro que me puede estar influyendo el rollo putifán, pero también os digo que me da bastante igual. No voy a contar que la arquitectura de Richter en Three Worlds es comparable a la de Sleep, o que nos emociona al mismo nivel que alguno de sus trabajos del pasado, pero si nos sigue dando nuestra ración de cortes tan intensos como los que dotan de sonido a Orlando, otra de las obras de Woolf repasadas en Three Worlds, no podemos estar más que agradecidos porque a Richter los encargos le salgan por las orejas.

Ha conseguido que casi dé igual que no conozcas los libros. Es más, que no haga puñetera falta. Tan solo una voz de mujer, leyendo un extracto de cada obra para separar los tres actos, y un final megalítico de la mano de los más de veinte minutos de ‘The Waves, Tuesday’. Otro de esos cortes quizás un escalón por debajo de la emotividad habitual, pero que aún así podría dar clases a cualquiera de construcción y desarrollo musical. Es decir, hasta un Richter con el piloto automático puesto acaba haciendo cosas realmente notables.

7,49/10

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