Melenas – Días Raros

Son días raros, efectivamente. Ya lo eran antes de la pandemia, cuando se puso título al nuevo disco de Melenas, pero más ahora, cuando el grupo navarro regresa tras aquel debut homónimo que les colocó en nuestra lista de mejores discos de 2017.

El grupo es el que era, y sólo hay en ellas la muesca del tiempo: en su caso, una mayor madurez instrumental que, gracias a Dios, no ha hecho mella alguna en sus principales atractivos. Siguen siendo lo más cercano que tenemos a unas Vivian Girls: gente que coge el post-punk, el shoegaze y el espíritu troglodita de K Records y los aglutina en canciones que lo mismo saben dulces que amargas.

Les sienta estupendo cuando se ponen a dar vueltas a las canciones sobre sí mismas (en ‘Primer Tiempo’ se nos aparece lo mejor de Moon Duo); dominan bien la psicodelia (por ahora, en segundo plano en sus canciones, como en ’29 grados’ pero será un camino que explorar); manejan como nadie la tensión, y de ahí nacen cancionacas como ‘Despertar’. ‘Los alemanes’ nos hace recordar el racaraca de ‘Fell In Love In a Graveyard’ y hay poco que amemos más aquí que el campanamuertismo y ensimismarnos, cerrar los ojos y mover la cabecita.

Lo mejor de ‘Días Raros’, más allá del estupendo nivel que el grupo mantiene, es que nos hace soñar con muchas más cosas. La culpa es de ellas, de su talento y de los muchos puntos de fuga que tienen sus canciones (‘3 segundos’, ‘Ciencia Ficción’; no hay nada que podamos descartar), y también de todo lo que rodea al disco: la estupenda producción, seca pero que no cercena nada, de Karlos Osinaga y las propias Melenas. O el arte, con fotos estupendas, entre el naturalismo avejentado y el realismo sucio, de Dani Cantó.

Fuzz, garage, golosinas pop, tristeza y subidones. Días raros nos da todo lo que estamos buscando. Reverbcore, ok. Ah, sí, y es el disco que tiene ‘El tiempo ha pasado’: bravísimo.

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