Mogwai – Come On Die Young (1999): sorprendente por inesperado

Llegado 1999 los escoceses habían consolidado su fama gracias a un disco de debut imprescindible como Young Team y unos directos que quitaban el hipo. My Bloody Valentine ya no era a estas alturas el referente con el que compararlos y después de la publicación de Come On Die Young, publicado en España por Everlasting Recods bajo licencia de Chemikal Underground, esto era más que evidente. Este álbum de Mogwai no fue lo que hubieran esperado quienes les habían seguido las pistas desde sus singles, luego recopilados en Ten Rapid (1997), y se entusiasmaron con su primera entrega de estudio.

Quien piense en post-rock en la actualidad pensará en Mogwai y no andará descaminado, pero en 1999 aquel álbum de doce temas había más slowcore, léase Codeine o Red House Painters, y podríamos ponerlo en un estante al lado de Spiderland, el segundo trabajo de Slint.

Y esa portada, que es como una pesadilla y que jamás podrás olvidar. Una terrible portada de Adam Piggot, una broma particular del propio quintento que muestra la cara del bajista Dominic Aitchinson y que está inspirada en Captain Howdy, de la película El Exorcista.

Un tema conceptual en varios movimientos

Come On Die Young bien parece un album con un tema conceptual dividido en varios movimientos. Casi no sabes dónde empieza y dónde acaba cada uno, y hay solo algún momento en que el grupo realmente explota en un crescendo chisporroteante y rejuvenecedor como en la última parte de ‘Ex-Cowboy’, o termina abruptamente con un derroche sónico como un despegue de avión en ‘Chocky’.

Mogwai optaron por seguir el ejemplo instrumental de temas de Young Team como ‘Like Herod’ o ‘Summer’, pero aquí renovaron y centraron el esfuerzo en una dirección. Con la ayuda de Dave Fridman (Mercury Rev) en Trabox Road Studios (Cassadaga, New York) cincelaron esa faceta sensible, por momentos muy sombría como en la primera parte de ‘Chistmas Steps’, ambiental, paisajista e instrumental.

No creo que ganaran muchos fans con Come On Die Young, pero yo lo recuerdo como un álbum embriagador, y al recuperarlo para este monográfico tuve una mala experiencia escuchándolo en Spotify, donde suena realmente mal, y no en el disco original.

‘Punk Rock’ incluye un sample extraído de una entrevista que la CBC le hizo a Iggy Pop en 1977. Los ambientes tenebrosos que lo acompañan, obra sin duda de Dave Fridman, y esa guitarras sin distorsión creada con dos acordes nos intuyen a pensar que estamos en una banda sonora de una road movie ambientada en un viaje de noche por la Ruta 66. Esa impresión la volveremos a tener en otros momentos del álbum.

Al post-rock por el camino del slowcore

‘Cody’, que es el acrónimo del título del disco, nos transporte de lleno vía slowcore a espacios que podrían haber sido explorados por Low con parte vocal incluida, un aspecto que Mogwai debería haber investigado en su carrera. Richard Formby toca lap steel.

‘Help Both Ways’ enlaza con la melodía principal de Cody. Es música para amansar a las fieras, muy ambiental y con un tempo muy lento y misterioso. Escuchamos el violín invitado de Luke Sutherland y una voz de un comentarista de fútbol americano al principio y al final.

Como parte de un todo Mogwai nos introducen en ‘Year 2000 Non Compliant Cardia’, una pieza mucho más expansiva, densa y con la banda trabajando a tope. Hay ritmo, hay punch, hay velocidad.

‘Kappa’ continúa la estructura del tema anterior, subidas y bajadas de ritmo, todo muy marcial, muy épico. Y llega ‘Waltz For Aidan’, un corte inspirado por Aidan Moffat (Arab Strap), que había puesto su voz en dos canciones de su debut y en su primer EP For Satin. Mogwai nos llevan al cielo, mecidos en esta dedicada canción y un puñado de capas de armonías de guitarra.

‘May Nothing But Happiness Come Though Your Door’ nos devuelve a los presupuestos del tercer corte, a ese slowcore aquí aderezado con un pizpireto metalófono que surge del fondo, y a una amable melodía en loop que te va envolviendo y, si procede, narcotizando en un crescendo que va subiendo poco a poco en intensidad. Al final escuchamos la voz de una operadora sampleada. Brillante, como poco.

‘Oh! How The Dogs Stack Up!’, es una miniatura para aligerar el disco antes de su parte final. Comienza con una voz femenina que termina enmascarada por un piano al que se suman ruidos de fondo.

Y entonces llega ‘Ex-Cowboy’. Una línea de bajo lleva la batuta y se le van sumando las guitarras y poco después la percusión. Estamos en otro nivel, nueve minutos de canción y aquí sí que podemos hablar de post-rock en su mejor expresión. Caspian han tenido a unos buenos maestros en estos Mogwai.

En ‘Chocky’ una línea de piano emerge del ruido y será el instrumento principal en este tema de talante nocturno y más emotivo que los anteriores. ‘Christmas Steps’ era una de las favoritas en vivo de los fans del grupo. Ahora, Mogwai regrabaron este corte del EP No Education = No Future (Fuck the Curfew) bajando el volumen, adaptándolo al sentimiento general del álbum. A partir del minuto 4:00 sube la tension y el grupo parece tener un feeling tremendo durante los próximos tres minutos, y de repente se todo se desvanece.

‘Punk Rock/Puff Daddy/ANTICHRIST’ es un miniatura experimental que cierra el disco de manera misteriosa a base de sonidos de ambiente y el trombón Wayne Myers.

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