Si está tan a la orden del día usar el “populismo” como insulto, tendremos que convenir que, desde el título de su nuevo EP, Nacho Vegas no tiene ningún reparo en mantener esa actitud de confrontación con la que algunos recibieron Resituación. Un año después, con las polémicas de aquel disco apagadas (para bien de algunos,que dieron algo de vergüencita ajena en su oposición extrema; y también para bien de Nacho, que poco a poco podrá ver todo lo que no estaba TAN bien como él creía en su disco), llega un EP con descartes y continuaciones.

Creo que Resituación era, al menos, medio disco bueno. Posiblemente más, salvo algunas cosas, que diría Rajoy. Y creo también que ‘Canciones Populistas’ es justo la media parte buena de ese Nacho Vegas político y “en común” sin los añadidos que dinamitaban las ideas, las melodías o las letras.

Pongamos, de ejemplo, ‘Polvorado’. Esa melodía saltarina, ese coro maravilloso cantando al fantasma que recorre Europa. Y esa letra con los dueños de los Tapiés y los muertos a sus espaldas… Aquellos terrenos resbaladizos y simplones se ven ahora superados por el mismo Nacho, con los mismos planes e idénticas estrategias.

Es el caso de ‘Canción para la PAH’, que es mucho más digna del fin real de su existencia como himno: “y asediar al usurero y que así no duerma en paz y gritarle al poderoso mientras haya un desahucio más”. Posiblemente sólo gritemos, seguramente esto no sirva para más, pero es necesario hacerlo. ¿Qué importancia tiene lo demás a lo que cantamos? La tiene, claro, y Nacho Vegas no dejará de cantarle, pero situarse siempre es necesario. Incluso aunque sea dándose de hostias contra bots. ¿O eran gigantes, Sancho?

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Decía Poliptoton en privado que los EPs de Nacho Vegas se dividen entre los que son una mierda y los que son estupendos. Con ese temor me acercaba a Canciones Populistas, especialmente al saber lo de la reinterpretación de Phil Ochs. En ‘Ámenme, soy un liberal’, podría haber acabado como el rosario de la aurora: la perspectiva del socialista (estadounidense) riéndose del demócrata de su país que se cree suficientemente de izquierdas se podría haber empantanado en Nacho Vegas en una leccioncita de “verdadera izquierda”. Sí, está la estrofa del párrafo de Cuba y los smartphones pero, en general, mantiene el tono de meter el dedo con gracia (Salvados, Churchill) y con ella siempre tengo ganas de volvérmela a poner.

En todo caso, y pasando por encima de ‘L’Afoguin’ (que no es mala canción, sólo que llama menos la atención dentro de la obra general de Vegas), las dos piedras de toque aquí acaban siéndolo ‘Vinu, Cantares y amor’ y ‘Mi novio es bobo’. La pirueta de esta última, letanía lastimera sobre piano con Fee Rega como dueña y señora, es difícil de explicar pero funciona. Desde luego, muy por encima de Nacho vs Christina. ‘Mi novio es bobo’ es una gran canción que de primeras amenaza con echarte y luego te mete para siempre.

8/10

Y por último (en realidad, la primera en un EP muy bien secuenciado) está esa ‘Vinu, Cantares y amor’. Creada expresamente para una bodega, ejerce de síntesis de las tesis y las antítesis que Resituación marcaba respecto a la obra anterior de Nacho. Son cinco minutos de intensidad intimista que nadie vería extraños en Cajas de Música Difíciles de parar y que nunca dejan de apelar a la parte política: las botellas están para brindar por las cosas que vamos a recuperar, los corazones son tan rojos como un Cabernet Sauvignon y, sí, sin vino, cantares y amor no llegará nada. “The Revolution Will Not Be Televised” para en un país de vendimias y bodegas. Brindemos por él.

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