The World We Left Behind iba a ser el ultimo album de Nachtmystium. Blake Judd lo confirmó antes de la salida del album, después de conocerse sus problemas con la justicia y su aparente rehabilitación de su adicción a las drogas. Pero en julio manifestó que éste no sería el final de la banda. A pesar de todo, para Century Media parece que sí que lo es, pues ni siquiera se han molestado en redactar una de esas sesudas hojas promocionales que usualmente envían a los medios. Sea lo que sea, la banda formada en Wheaton (Illinois) ha vuelto a firmar una obra sobresaliente de black metal con todos los calificativos, como el de psicodélico, que se le quieran añadir.

Blake Judd ha vuelto a poner cara a sus demonios en The World We Left Behind, escribiendo un álbum lleno de desesperación y penumbra que rezuma depravación. Éste es el resumen que su discográfica nos ha dejado de esta colección de canciones que bien merecería a final de año estar en un top 10 del metal internacional. Ahí lo dejó.

‘Intrusion’ da inicio instrumental al disco y uno no sabe lo bueno que va a venir después. Se trata de un poderoso corte que podría etiquetarse como Iron Maiden meets black metal. Después llega ‘Fireheart’, uno de los momentos con más garra, más épicos y definitivos del conjunto. Nos trae a la memoria los tiempos de Addicts: Black Meddle Pt. II, y sí es un acierto haber colocado este temazo tan killer, tan mórbido al comienzo.

The World We Left Behind, un disco que bien podría llevar el subtítulo de Black Meddle Pt. III

Una constante en The World We Left Behind que ya apreciamos aquí son esos solos complejos y expansivos, riffs y ritmos poderosos, el uso de la electrónica para aumentar ese caos demente pero controlado, todo ello con el ADN de Nachmystium en cada uno de los acordes y melodías.

Si ese comienzo ya nos ha dejado encantados no lo es menos el final ‘Eulogy For a Dying Star’, donde aparece ese ramalazo psicodélico y poppie en esos coros femeninos de la banda estadounidense. Primero, una intro ambiental y después un desarrollo expansivo que amplifica esa desolación y tristeza que trasmite la canción. Por cierto, el listado de temas está colocado con precisión de cirujano y parece que uno no puede escapar de la escucha completo, incluso volver a darle al play para disfrutar con fruición de un álbum en principio extremo.

‘Voyager’ es una canción post-apocalítptica, arrolladora en las partes vocales y arrolladora instrumentalmente de principio a fin. ¿Alguien ha notado algún poso del black metal noruego en ella?

‘Into The Endless Abyss’ es otra genialidad de 8 minutos y 22 segundos. Muy densa y oscura, con muchas capas de terror sónico que provocan una sensación de extraña belleza a la par que un sentimiento de brutalidad despiadada.

‘In The Abscence of Existence’ tiene sus riffs más estándars. Se trata de un tema que crece como la espuma, asi ad infinitum. Ritmos hipnóticos y la respuesta a la pregunta de qué es el black metal. Eso mismo.

Y llega ‘The World We Left Behind’, tema que da título al álbum. Oscuridad absoluta, desolación, toques electrónicos para reforzar esa desolación y la voz de Blake Judd como si fuera la última canción que fuera a cantar. Con la boca abierta te quedas con ese poderío que muestra Nachtmystium.

Después de esto, todavía queda tiempo para el caos inicial de ‘Tear You Down’. Nachmystium metiendo miedo, mostrando su lado más macabro con un corte trenzado casi a ralentí, más oscuro que el azabache. ¿Alguno ha dicho old school?

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