Capaz de lo mejor y de quitarte la miel de los labios rápidamente


Abandonar la casa nunca es fácil, es una decisión importante, meditada, y nunca sabes cómo te va a ir en ese nuevo entorno, pero a veces es necesario para encontrar lo que buscas: independencia, salir de la zona de confort y elegir tu camino. Es lo que hizo Nathan Fake hace un par de años con Glaive EP (Cambria Instruments, 2015), desmarcarse de Border Community (que no de su sonido, eso sólo en parte) para publicar en otros sellos. Y este año ha dado el salto a otro de los grandes, Ninja tune. Providence (Ninja Tune, 2017) es el primer LP que publica fuera de la casa de Holden. Un álbum que ya venía con el hype por los cielos por ese adelanto tan brutal con Prurient.

A vueltas con lo experimental, capítulo 1.000

Cómo no, por nombre y por ese adelanto, Providence ya venía como uno de los discos más esperados al menos de la primera mitad del año en cuanto a electrónica se refiere. Y además, tenía pendiente resarcirse de un trabajo moderado como Steam Days (Border Community, 2012). Desde luego, con respecto a sus trabajos anteriores, este es un significativo paso adelante en la búsqueda de un nuevo discurso sonoro, ahora más experimental y alejado de las capas y esos postulados eléctricos propios del sello que siempre había sido su casa. Este giro le ha hecho plantear ahora nuevas texturas que le abren nuevas posibilidades para sus producciones.

Sin embargo, y algo que es común en trabajos que se meten en el laberinto (a veces lodazal) de la experimentación, esa búsqueda incesante de nuevos marcos a veces acaba en canciones escurridizas, cuando no directamente infumables. Sin embargo, Providence es un trabajo que está más cerca de esto primero, pues ciertas piezas de las que nos ofrece Fake parecen incompletas, como unos esbozos de futuros temas que nunca llegarán. Lo que es una verdadera lástima en algunos en concreto, puesto que en ellos da lo mejor de sí en su nueva propuesta con muchas texturas para saborear tranquilamente, pero ese disfrute sólo se queda en unos pocos minutos. Canciones a las que falta como una segunda parte, una progresión que acabe en algo más grande.

Temas de grandilocuencia, varios ‘uy’ y buenas emociones

En ese collage de ideas inacabadas, Fake ha perdido la oportunidad de facturar un disco mayúsculo. Tendrán que conformarse con un segundo plano ante temas bárbaros como el interpretado junto a Prurient, ‘DEGREELESSNESS’, el pepino y jitazo obvio del disco. Pero no el único, porque ese hilo conductor de experimentación con nuevas aristas no siempre se rompe, y cuando no lo hace, se nota que a pesar de pegar esos bandazos de vez en cuando, la cabeza de Nathan es brillante. Y ahí está por ejemplo ‘PROVIDENCE’ con su cascada de capas o ‘HoursDayMonthsSeasons’, facturada por los sonidos escapistas de sus inicios, salvo al final, donde entra esa intensidad tan común en este nuevo trabajo. Eso sí después de este primer tercio del disco, que arranca genial, ese hilo conductor se rompe.

Frente a ellas, están esas píldoras experimentales que te dejan con ganas de más. Si bien ‘feelings 1’ puede funcionar como una especie de prefacio, ‘The Equator & I’ y su escurridizo sonido y ‘Radio Spiritworld’ seguida de ‘CONNECTIVITY’ no dejan de ser temas con nuevas aristas sonoras en la paleta de Fake que podrían tener un mejor acabado de haber estirado y desarrollado más dichas propuestas. Son como una propuesta esquemática que después no acaba en una idea ya finalizada. Pero ese sonido más digital y el juego con los medios tiempos es un campo que ahora tiene para explotar.

https://www.youtube.com/watch?v=HrklaSWmf-Q

Y con todo, sus nuevos lienzos siguen siendo muy interesantes, como todo lo que hace. Le salga mejor o peor, aunque en cada álbum parezca que apunte en una dirección y ahora intente desvincularse del sonido de Border, tira de una IDM más reflexiva y progresiva, alejada del tech house. Es un asunto que a mí personalmente me genera contradicciones; por una parte, me da rabia que esos temas tan cortos me dejan a medias, pero en algunos casos, como en las sensacionales curvas de ‘The Equator & I’ o la emoción del desenlace con ‘feelings 2’, sus sonidos son fascinantes. Y por eso es una lástima que este álbum, que podía haber sido algo mucho más potente, se quede a medias.

A veces.

7.4/10

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