Sigue demostrando que se defiende mejor en referencias cortas


Después de haber publicado un disco como Providence (Ninja Tune, 2017), con las obvias debilidades que tenía a pesar de su potencial — principalmente esos esbozos de canciones que parecían sin acabar — , se podía esperar una referencia como Sunder (Ninja Tune, 2018) de Nathan Fake. Un EP que no incurriera en los problemas que hicieron que Providence no fuera de los mejores discos de 2017. Este pronto lanzamiento del inglés trae de nuevo las ideas acabadas y ejecutadas en piezas de desarrollo y minutaje lógico.

Sunder representa el tamiz clásico de Fake, líneas melódicas con un fuerte sentido de la emoción, resquebrajándose por momentos para después volver a la línea original; pequeños descuelgues barnizados con esos sonidos coloridos y eléctricos que le han caracterizado. La propia ‘Sunder’, tema encargado de abrir el EP, es esa píldora de texturas exaltadas con las que no suele fallar y que a lo largo de sus discos ha puesto en liza. De hecho, lleva algo más de diez años con los mismos patrones. Si bien es cierto que en formato largo la carrera ha sido desigual, con notables trabajos como su debut, irregularidades como Stream Days (Border Community, 2012) e intentos de discazo que quedaron en amago como Providence, lo suyo parecen más bien los epés.

https://hipersonica.com/nathan-fake-providence-22cb1ccabb4f

Otra buena referencia, nada grandioso, pero con ideas acabadas

En este sentido, no hay más que escuchar su anterior referencia corta, Glaive EP, (Cambria Instruments, 2015), donde Fake volvió a brillar con intensidad. Aquí nos topamos también con esos colores deconstruidos primaverales que despiertan distintas emociones, como ‘Arcaibh’ y fantásticos chutes de frenesí como la cósmica ‘Cloudswept’. Buenos temas que luego contrastan con cortes como el de cierre, que retrotrae a esos esquemas de canciones sin acabar que a veces había en su disco del año pasado, cosa que acabó lastrando el ambicioso lanzamiento.

De hecho, con Fake siempre tengo la sensación de que al fin está a punto de llegar su gran trabajo, pero siempre me topo con un ‘casi’, o una sensación de irregularidad demasiado importante como para no tenerla en cuenta. Tiene un talento obvio, como muestran sus deliciosos sonidos, de hecho, en directo es una barbaridad, pero en estudio no acaba de lograr ese punto de inflexión. El año pasado se sacó un pedazo de hit con Prurient, a la altura de su ya clásico ‘The Sky Was Pink’, inmortalizado por Holden, o piezas como ‘The Turtle’. Sin embargo, si luego no van acompañadas de temas que le aguanten el tipo, es un problema. Mientras tanto, siempre puede seguir tirando de EPs como este, que no son obras maestras pero siguen manteniendo el tipo y haciéndonos viajar. En eso, Nathan Fake es de los mejores.

7,2/10

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