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Nidingr — The High Heat Licks Against Heaven

¿Y si Neurosis se pasasen al black metal?


Hay discos que suenan tan arrolladores e inmensos en el primer contacto que casi te llevan a preguntarte si tu primera impresión no está siendo desmesurada, si esa sensación de inundación de la habitación a base de decibelios no es algo más efectista que efectivo y las posteriores escuchas terminarán bajando ese impacto. Hay que tener bastante cuidado con las primeras escuchas en ocasiones, pero cuando la cosa se mantiene es que estamos ante algo serio.

Como sucede en el caso de Nidingr, por ejemplo.

Su cuarto álbum de estudio hasta la fecha, titulado The High Heat Licks Against Heaven (Season of Mist, 2017), es un disco que entra directamente por los ojos gracias a su colorista y espectacular portada. Más tarde, cuando le das al play, se hace dueño de la instancia a base de fuerza bruta, entrando como un toro en una cacharrería. No te da tiempo ni a responder ante semejante mar de intensidad y garra.

El metal extremo, sobre todo los matices más blackers, es aún el leitmotiv de una banda que, aunque parezca mentira con sólo cuatro discos de estudio, lleva ya veinte años en el negocio. No obstante, el matiz está en el cómo, más que en el qué. Cuando escucho el disco siento que se responde una pregunta que nunca me había planteado: ¿Cómo sonarían Neurosis si tocasen black metal?

Otro matiz que aporta un toque diferencial están en la duración de las canciones. Acostumbrados a composiciones un poco más extensas en el metal extremo, aquí Nidingr sólo nos plantan una que llega a los seis minutos de duración, siendo más dominantes las piezas que se mueven entre los 2–3 minutos. Esto no sólo aporta una brevedad -poco más de cuarenta minutos en total- que de vez en cuando es de agradecer cuando escuchas un disco del estilo, sino que otorga cierta fluidez entre los temas que mejora el funcionamiento global de los mismos (incluso cuando Myrkur se cuela en la función en el tema que cierra el álbum).

En cierto modo pueden llegar a pecas de monolíticos, pero Nidingr no abruman, a pesar del enorme grado de intensidad que se mueve a lo largo del disco y lo áspero que llega a sonar. Con The High Heat Licks Against Heaven nos encontramos un disco que impacta no sólo por recursos -muy buen trabajo en la producción- si no por el poso compositivo y el puro talento que atesoran los noruegos. Por mi parte, no me tiembla el pulso para nombrarlo como uno de los discos más formidables de lo que llevamos de año en el género.

8/10

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