Nightshift – Zöe

Quizá con una segunda oportunidad y más campaña interna en el disputado Excel de final de año, el debut de Spinning Coin hubiera entrado el curso pasado entre lo mejor del año. Indie pop, noise y algo de jangle fresco. Uno de sus miembros, el batería Chris White, participa en otro proyecto, Nightshift, que publicó en febrero su segundo largo en Trouble in Mind. Se trata de Zöe (Trouble in Mind, 2021), un álbum mucho más trabajado y producido que su predecesor, el paso lógico de los segundos discos, y en el que han encarrilado su propuesta sonora. Hilado con esto, esta es ahora una obra más completa y profunda. Contemporánea en el marco de unos cuantos proyectos actuales por su perspectiva art-punk, y con unas excitantes conexiones con formaciones de distinto pelaje. Un hilo invisible a grupos clásicos y reminiscencias actuales con un sugerente resultado del que es difícil despegarse.

No es casual. Zoë es un trabajo a mitad de camino entre las formas de un indie rock contenido y unas eclécticas construcciones que juegan en esos patrones arties y que incluso tiene alguna evocación a la parte más progresiva, a la par que folk, de los Fairport Convention más épicos, con quien podrían entrar en liza esos puntos comunes folk que también encontrar en los dominios de lo art. Unas coordenadas sonoras tan efectivas como curiosas y llamativas que perfilan un álbum que se mueve como un balancín, unas veces hacia una lisergia light a lo Chad VanGaalen en ‘Make Kin‘, incluyendo algún aderezo electrónico, y otras veces hacia un trance al que te van empujando poco a poco, sin que te des cuenta. Algo de lo que tiene la culpa no solo la coraza instrumental, sino también los coros de las vocalistas, deslizándose suavemente por tenues capas de teclados y grabaciones de campo.

Otro hijo (y qué hijo) de la pandemia

Entre el clasicismo y la experimentación; entre la electricidad a bajas revoluciones y una suave lisergia con mucho detalle en la ambientación. Un trabajo al que ir quitándole capas lentamente para descubrir qué hay en la siguiente. Desde el principio, con ‘Piece Together‘, con ese espíritu folk rock hasta el trance de cortes casi kraut de ‘Power Cut‘, con exquisitos arreglos de viento y un colchón sonoro que teje el teclado, se ve fácilmente la amplitud a nivel de estilo que cubre el conjunto escocés. Se trata de un LP que a pesar de disparar en muchas direcciones nunca te expulsa de la escucha, no hay piezas que sobren. A pesar de las constantes referencias y matices que vienen de distintos géneros, esas aristas que toman de varios géneros son las que priman y van articulando de forma bastante inspirada; nunca acaban de estirarse demasiado como para romper el clima que rige esta segunda referencia. Y como contraparte a esa facción más clasicista del álbum está por ejemplo ese delicioso ‘Fences‘, un tema lento y sencillo de sumersión, como lo es también ‘Infinity Winner‘ o el ritmo art de ‘Spray Paint The Bridge‘. Piezas donde la parte vocal sirve para generar esa bruma cuasi mística bastante presente.

En muchos sentidos, Zöe no deja de ser una especie de rara avis en el panorama independientemente. Demasiado experimentales y orientados al folk como para considerarlos únicamente indie. Pero sin duda, la introducción de instrumentación de viento y otros arreglos fuera de la banda de rock tradicional le han dado una cara diferente. Un álbum pergeñado durante el confinamiento en el que sus miembros fueron ensamblando las partes que les iba llegando de la sección anterior, de ahí que también tenga tantas caras. A su vez, lo han utilizado como un arma de resistencia sobre lo público, el patrimonio natural y derechos colectivos en medio de una pandemia en la que muchas cosas se están yendo aún más a la mierda.

Componer en aislamiento como herramienta de válvula de escape, pero también de reivindicación ante estas circunstancias, como se transmite a través de su lírica y de esos toques a veces casi selváticos, ritualísticos, en su parte final. Un trabajo con mucha fuerza conceptual, tranquilo en varios pasajes fruto de esa composición introspectiva, pero plenamente inspirado y original, sobre todo original, algo cada vez más difícil de encontrar. Las partes que lo forman han concatenado un álbum francamente bueno, repleto de referencias y momentos que te llevan en volandas o que te dejan en babia. Su refugio es nuestro refugio.

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