Pablo Prisma y Las Pirámides – Pensamiento Gigante

Con Pensamiento Gigante, nuevo disco largo de Pablo Prisma y las Pirámides, me ha venido exactamente la misma sensación que hace 24 años, cuando por primera puse el Get Lost de The Magnetic Fields y me inundó la idea de que había allí tanta épica íntima que iban a pasar años hasta que la desentrañase.

Fue así: volver a Get Lost siempre ha tenido el extra de encontrarte con un disco nuevo cada vez, en el que las capas pop, las ruidosas, las emocionales, las íntimas y las expansivas se van superponiendo en secuencias diferentes en cada escucha. Nunca es nuevo del todo (no lo era la primera vez que me lo puse tampoco) y nunca es igual, tampoco.

Con Pensamiento Gigante, digo, me ocurre algo así: hay canciones tan inmediatas como ‘Salir del bosque, entrar en el agua‘ y ‘Poltergeist’ con las que tengo claro desde ya que nunca me cansaré de ellas aunque su vida como jitazo debería ser de usar y tirar. Hay otras de pura épica de dormitorio, como ‘Hogar Hoguera’, ‘Tres gotas de sangre‘ (casi folk; ellos citan a los Pogues) o ‘Los niños perdidos‘, que nunca creerías a primera vista que tuviesen semejante gancho pop y que, sin embargo, te encuentras canturreando tiempo después. Hay giros y requiebros que suenan a cosas sabidas y que, en cada nueva escucha, son un poco distintos. Y todos se van clavando cada vez más dentro.ç

Habíamos hablado aquí de la estupenda ‘Backstreet Voice‘ como una de las canciones para no perderse en 2020, pero no esperábamos que el disco se alejase, precisamente, de esos magneticfieldismos (cuando Stephin Merrit se creía el Phil Spector de los teclados, dijimos) para abrazar territorios donde llegamos al slowcore, al pop 80s de luz y lagrimilla (‘Vuelve a la colmena‘; eso, vuelve a esto, Robert Smith), a echar otra vez de menos a Espanto, a tener los pelos de punta (cuando suena el «nada significa nada» de ‘Escapar de la cabeza-araña‘).

Todo envuelto en una producción casi etérea, que consigue que las canciones nunca parezcan terrenales. Desde ya mismo, uno de los discos nacionales del año, que sale (como el año pasado el Sendero Fluorescente de Estrella Fugaz, mejor disco español de 2019) con Caballito Records. A por él.

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