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Pablo Und Destruktion — Predación

Cortando cabezas en medio de la plaza del pueblo


Hay algo fascinante en el sufrimiento ajeno. En la violencia gratuita. En el ensañamiento innecesario. Por supuesto, esa fascinación camina de la mano del asco, de la ofensa y de la denuncia, pero, con todo, ahí está. Seguimos consumiendo películas de extraordinaria violencia y, a pesar de que se avise previamente de que el contenido de las imágenes puede herir la sensibilidad del espectador, nada hay más valioso que una noticia que incluya un buen vídeo de un asesinato en directo. Si es con 15–20 balas más de las necesarias, mejor.

La condición humana es así desde que se la conoce. Antes se cortaban cabezas de presuntos delincuentes en las plazas de los pueblos, abarrotadas de espectadores ávidos de sangre, de que el hacha o la guillotina descendiesen sin titubear y les alegrasen la tarde. No era cuestión de disfrutar con ello. Era mera justicia.

Cuenta Pablo García, para nosotros Pablo Und Destruktion, que Predación (Sonido Muchado, 2017) es el disco con el que se matará a sí mismo. Al menos, al artista que hemos venido conociendo hasta hoy. Es pronto para llorar, y más todavía para ver qué será de él una vez se autoinmole, pero también es imposible que no genere cierta angustia que uno de los músicos más grandes surgidos en los últimos años en España amenace con dejar de darnos nuestras dosis más o menos anuales de su droga, y cambiarla por otra, cuando nos habíamos acostumbrado al agradable efecto inquietante de esta.

Nos habíamos quedado en Vigorexia Emocional (Marxophone, 2015), un disco más histriónico, quizás algo menos salvaje que los trabajos anteriores del asturiano. Eso sí, igualmente sobresaliente, aunque si os tengo que ser absolutamente sincero, eché entonces de menos un poco más de esa exposición de vísceras sanguinolentas que habíamos encontrado por toneladas en Sangrín (Discos Humeantes, 2014). Parece que el propio Pablo Und Destruktion quiso dejar un poco aparcada su vena rafaeliana y volver a las criptas en Predación.

Predación se escribió primero, y se musicó después. Dejando bien claro que aquí la letra no es un acompañante menor de las melodías, sino que el mensaje lo es todo, y esa forma de cantarlo, de vivirlo, de interpretarlo, ha hecho de Pablo un referente irrenunciable actualmente. Probablemente, el mejor exponente de la música de autor de este país de puticlubs, farlopa y jubilados en la actualidad. Un expontente ‘Puro y ligero’.

Una mañana después de haberme metido en todo, incluso en ella, me fui a ver al cura de mi familia. Me dijo: “ Pablo, tranquilo, yo te confieso, pero existen los médicos y existen las pastillas”.

No sorprende que Und Destruktion utilice referencias espirituales y/o religiosas en sus letras. Parece que en Predación lo hace incluso más que nunca antes. Imagen del éxtasis de Santa Teresa en portada incluida. Lo cierto es que esa relación entre espiritualidad, fantasmas y oscuridad viene de maravilla al universo creado por Pablo. De hecho, parece que ahora mismo haya fundado una religión propia de la que todos deberíamos ser devotos. Alienarnos, dejarnos llevar por la cadencia de ‘Un salario social’ y abrazar al líder.

Paco Loco ha sido el productor de un disco que vuelve a encontrar el camino. Quizás ni el propio artista sepa hacia dónde seguir, cuál es el siguiente paso a dar, pero la explosión de júbilo entre el caos de ‘Amor’ sería el punto de encuentro ideal cuando estemos perdidos. En todos los lugares hay un monumento así, en el que verte si te pierdes. Ese canto grupal podría ser de utilidad si queremos alejarnos momentáneamente del descuartizamiento animal que encontraremos casi siempre en Predación.

https://www.youtube.com/watch?v=gG_MGJEn1y4

Otro momento de calma (relativa) es ‘A la mar fui por naranjas’, el coqueteo habitual de Pablo con el floklore más tradicional de la zona asturgalaica de la que proviene, bañada en superstición, espíritu emigrante y profundo respeto hacia la mancha azul infinita que se ve en el horizonte, a menudo de aspecto intimidador, y que se ha cobrado vidas por millares en esa zona de orografía agresiva.

La spoken work, la voz rota, el recitado personalísimo, tanto desde la teatralidad exagerada de ‘El mejor traje de seda’ a la calma absolutamente engañosa del inicio de ‘Conquistarías Europa’, una pieza mayúscula, un canto al amor eterno, a la efervescencia de un enamoramiento que puedes sentir circulando por tu torrente sanguíneo. Portando oxígeno y tiñéndolo todo del más intenso rojo.

Pablo Und Destruktion sigue consiguiendo entregar obras musicales grandiosas. Letras a guardar como oro en paño, capacidad interpretativa, carisma a raudales y de momento tiene perfectamente controlada (aunque ni él mismo parece tenerlo claro) esa línea que separa el animal artítisco, el personaje de irresistible atractivo, de la caricaturización y el exceso, que haría que un discurso tan excesivo perdiese potencia y credibilidad. Vaya hacia donde vaya en el futuro, no parece que exista fecha de caducidad para el eterno disfrute de Predación.

8,57/10

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