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Pain of Salvation — In the Passing Light of Day

Tras la catarsis siempre hay un punto de inflexión


“Cuando sientes cerca el final, es inevitable acordarte de tus primeros pasos”. Algo así es lo que pensó Daniel Gildenlow cuando entró en el hospital a tratarse una extraña infección que amenazaba con acabar con su carrera. Un par de años después, el polifacético multiinstrumentista vuelve con energías y rooster renovados para relatarnos una experiencia que le cambió la vida, para describirnos esa trayectoria que cambia de dirección cuando cruza un punto de inflexión.

In the Passing Light of Day (Inside Out, 2017) es el noveno disco de Pain of Salvation y significa el regreso a las raíces que todo artista se ve empujado a realizar cuando ha pasado por una experiencia catártica. El citado vuelve a ser un disco conceptual con la estancia en el hospital como telón de fondo para un relato de superación personal, introspección y despliegue de rabia y furia ante lo inevitable y lo insignificante de nuestra condición. Y lo mejor de todo es que nos devuelve a Pain of Salvation al año 2004, nos devuelve esa banda con creatividad desbordante que aún no se había perdido entre efluvios ególatras y devaneos correctos pero insustanciales.

El regreso al Metal Progresivo

Aunque la anterior no es una afirmación que pretenda minusvalorar discos de impecable factura como los dos Road Salt (Scarsick es otra historia), es de justos reconocer que el mero regreso de Pain of Salvation al Metal Progresivo que ellos mismos pusieron de moda ya es una noticia más que positiva.

Los suecos son una banda increíblemente versátil, ambiciosa como pocas, pero son estas dos virtudes el principal problema de su carrera, el motivo de todas las tachas con las que cuentan sus álbumes.

El ansia por abarcarlo todo, el talento oportuno para apropiarse de todos los géneros habidos y por haber. Ésta es una virtud escasa en el mundo de la música, y Daniel Gildenlow y cía no han sabido gestionarla de la menor manera, ya no sólo en lo que al discurso general de su discografía se refiere, sino que ya incluso en tiempos de Remedy Lane (Inside Out, 2002) convertía a sus álbumes en un batiburrilo tan brillante como complicado de asimiliar para aquellos que buscan coherencia en un todo en vez de golpes certeros en partes disolubles.

El caso es que este back to the roots que significa In the Passing Light of Day va mucho más allá del regreso al género en que más cómodos se mueven Pain of Salvation, ya que también nos ofrece a la banda más afinada de los últimos 10 años, la más consciente de sus virtudes y una centrada en realizar esfuerzos eficientes en vez de perderse en devaneos estilísticos que acaban siendo fuegos de artificio.

El propio Daniel Gildenlow compara este In the Passing Light of Day con su aclamado Remedy Lane, y es imposible contradecirle pues los paralelismos son más que palpables. Entremos en materia.

Enlazando pasado y modernidad

Obviados los Road Salt (Inside Out, 2010 y 2011), Pain of Salvation siempre han sido una banda permeable frente a los sonidos modernos, conscientes de que el éxito en muchas ocasiones pasa por adaptar las tendencias al sonido propio. Scarsick (Inside Out, 2006) fue un leve tropezón en este sentido pero In the Passing Light of Day cambia radicalmente la tendencia con un sonido que evoca de forma cristalina al Metal Progresivo más moderno y, al mismo tiempo, a los planteamientos de los álbumes clásicos de la banda, aquellos que redibujaban el prog en su conjunción con el Metal sin caer en el tétrico AOR o Thrash de los republicanos Dream Theater.

De hecho, su triunfo a inicios de la década pasada fue poder el prog al día sin huir al Metal Extremo por peteneras ni regresar a los recurrentes años 70. En su caso, la clave fue la inventiva de Daniel Gildenlow y su versatilidad, tanto vocal como compositiva o instrumental. El noveno álbum de la banda retoma sensaciones pasadas esquivando imitaciones y la autoparodia, demostrando que en la actualidad la mejor forma de sobrevivir en el prog es sonando a uno mismo.

Y ese sonido, más allá de riffs que unas veces evocan al sludge y otras al djent, es nada más y nada menos que aquello que Gildenlow dicta desde su garganta. Todo en el noveno álbum de Pain of Salvation está construído como vehículo de lucimiento del vocalista sueco, como pelota botando en el punto de penalti para que él la remate con su inspiración y capacidad para emocionar, moviéndose como pez en el agua jugando al tira y afloja que es el sonido de la banda emocionalmente hablando.

Al final, todo cristaliza en la consideración de que In the Passing Light of Day es el mejor disco de la banda desde el inabarcable pero brillante Be (Inside Out, 2004). Y logra esa consideración dejando la sensación de que Scarsick y los Road Salt fueron algo así como discos de un proyecto paralelo de Daniel Gildenlow, discos en los que se salieron de la norma como modo de tomarse un respiro y que no debían haber sido tomados demasiado en serio.

Pain of Salvation han vuelto al pasado para ponerlo vigente aderezándolo con alguno de los matices que definen las tendencias actuales en el mundo del Metal. Su liga es la del eclecticismo, indudablemente, pero su último disco confirma que a pesar de tener talento para abarcarlo todo, es en la locura controlada del Metal Progresivo, donde los suecos más aprietan.

8,5/10

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