Ribbon Stage – My Favorite Shrine

¿Echabais de menos el olor a (semi)campanamuertismo? Yo también. Y los conciertos. Estar con los colegas sujetando una cerveza mientras la ebriedad avanza y agitas la cabeza siendo feliz escuchando lo que hay sobre el escenario. Esos sentimientos primarios, necesidades básicas, son las que surgen a relucir cuando empiezas a escuchar Ribbon Stage. Es el clásico grupo garagero que viene desde las cloacas neoyorkinas de Brooklyn. Parido en esas coordenadas sonoras tan básicas, pegadizas y sin pulir que fluyen entre el garage, el twee pop y el indie. De Las Robertas a Vivian Girls, pasando por Veronica Falls, hay un hilo conductor, a veces más obvio, otras menos, que pasa por todas esas estaciones y acaba en My Favorite Shrine, el EP debut de Ribbon Stage, formado por David, Jolie y Anni. Dave Sweetie, conocido en otros proyectos underground como Dave Rata; cómo no, con ese sonido desaliñado y sin filtrar. Cinco temas que salvo uno, ninguno pasa de los dos minutos. Antes de que te des cuenta, le habrás dado otra vez a reproducir.

No es casual que también vaya a distribuir la cinta el emblemático K Records de Calvin Johnson. Por sonido es lógico que Johnson les apadrine. Ese toque fresco, espontáneo, de tocar varios temas sin excesiva producción, con pocas notas y una clara melodía pop, es pura actitud. No hace falta más, ni necesitamos más. Si no podemos disfrutar de conciertos aún en algunos sitios, al menos quedémonos con la imaginación de estar en un directo agitando la cabeza con temas como los de Ribbon Stage. Pequeñas píldoras sin contemplaciones con olor adolescente y despreocupado como el de ‘Favorite Girl‘ o ‘Cry in the Driveway‘, que son obviamente cosas sencillas. Temas que seguramente han salido sin despeinarse, repetitivos, con los mismos acordes y un bajo que marca la profundidad del tema, pero que sin embargo tienen a su favor esa autenticidad del indie/pop/garage hecho sin ninguna pretensión. En corto y al pie. Distorsión suave y voz pegadiza. La partícula más sencilla.

Son así las cinco canciones que componen el EP. Sin embargo, además de ese valor que otorgamos a trabajos seguramente con poca mano de posproducción, hay un tema, ‘Personal Hell‘, que más allá de la gracia en la que nos cae siempre este sonido, muestra madera y bastante potencial. Aquí entra esa tríada de nombres que decíamos al principio porque hay varios puntos en común que hay que resaltar: la voz femenina y sutiles coros que cuesta sacarse de la cabeza, un bajo simple pero muy bien utilizado, y un sentido de la melodía que suenan a ese garage pop nostálgico, herido y grabado en una caja de zapatos. Eso sí, más limpio que el resto de temas; un sonido más pulido que podría mostrar cómo sonar en un hipotético debut en formato LP. Pero hasta eso aún queda rato. Ahora toca disfrutar de este adictivo bucle de 7-8 minutos. No queremos más (salvo conciertos).

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