PELIS QUE SÍ

Borat, película film secuela

Que la América de Trump no necesita de Borat para ponerse en evidencia es cierto. Incluso 2020 se ha vuelto demasiado disparatado para Borat. Que sigue siendo desternillante aún así bien lo sabe la gloriosa nación kazaja. Sacha Baron Coen se logra salir con la suya, incluso repitiendo la estructura de la primera película, por su habilidad de generar tensión que desemboca en la comedia. Y Maria Bakalova es un descubrimiento.

El rey del barrio

La bella, triste e intrascendente vida de un tirado. Como a todas las pelis de Judd Apatow, le sobran 20 minutos, pero qué cosa más maja y también amarga le ha quedado. Pete Davidson está sorprendentemente sólido, pero el corazón lo ponen tanto Bill Burr como Marisa Tomei. Algunos podrán acusar su tercer acto de facilón, pero se ha ganado su camino hasta ahí.

Nunca, casi nunca, a veces, siempre

Esta pequeña pieza indie es uno de esos casos donde la sinopsis de la película tiene toda la trama, pero no toda la historia. En el enfoque natural y realista esconde realmente un viaje terrorífico y desesperador para un personaje indefenso ante unas circunstancias que nunca había pedido. Eliza Hittman se maneja para hacer de este un relato honesto y punzante que nunca caiga en excesivos dramatismos que no necesita, e incluso los momentos donde parece que se va a lanzar a hacer la escena que estás esperando que pase logra atajarlos con una intimidad y cuidado que se sienten sinceros.

You Don’t Nomi

La veneración excesiva de una obra vilipendiada y posteriormente reivindicada puede quedar como una boutade contraproducente. Jeffrey McHale logra evitarlo con gracia explicando la particular trayectoria de esta “masterpiece of shit” que pasó de ser la peor película de su año a una obra maestra de culto. Lo logra exponiendo posturas diferentes, cada una aportando una lectura interesante de las diferentes capas en las que funciona la película, poniéndola en conversación directa con otras obras de Paul Verhoeven y empatizando al máximo con Elizabeth Berkley y las consecuencias de tomar una decisión atrevida y arriesgada para su carrera.

PELIS QUE OK

Greenland: el ultimo refugio

Gerald Butler vuelve al cine catastrófico en una película más centrada en el drama humano que en el fenómeno apocalíptico, lo cual es de agradecer. Le sobran lo menos 20 minutos, pero cumple con la máxima de que toda película mejora cuando le añades a Scott Glenn.

Las Brujas (de Roald Dahl)

Zemeckis vuelve a hacer algo parecido a una película divertida con un remake que sí, es innecesario porque no aporta demasiado con respecto a la adaptación de Nicolas Roeg y que su obsesión con el digital genera un valle inquietante que no consiguen los animatrónicos. Pero a cambio, hay un ritmo muy calibrado que hace que la película no pierda pie, hay puntos visuales muy trabajados, el humor funciona bien y Anne Hathaway da la interpretación subidísima que la película necesita. De momento, lo más cercano que tenemos hoy día a las cintas de terror infantiles de hace unas décadas.

PELIS QUE MEH

On the rocks

Es posible que Sofia Coppola haciendo una comedia romántica un tanto sosa y entre poco y nada divertida podría dar para un “pelis que no”, pero cuando uno ya viene con la mentalidad de que esto era el resultado más probable, es imposible sentirse decepcionado. Además, es imposible enfadarse con la nada. La nada es la nada.

Emma.

Esta nueva adaptación de la novela de Jane Austen llega queriendo algo muy complicado: respetar el toque clásico de la época y combinarlo con un enfoque más moderno, juvenil y hasta irreverente. Pero más que atrevida es canallita, y el combo se queda un tanto a medias. Y para un giro moderno de Emma ya tenemos Fuera de onda, que está muy bien.

PELIS QUE NO

Explota, explota

La última esperanza para revitalizar el musical patrio parece tener las herramientas de ser una explosión de vitalidad y mamarrachez divertida, pero se queda corta en el intento. Los números musicales resultan poco efectivos ni desarrollan demasiado a los personajes, así que podrían perfectamente no estar, y la película insiste constantemente en lo bien que baila el personaje de Ingrid García-Jonsson pero nunca lo terminamos ver. Raffaella Carrà merecía más.

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