Buen EP del catalán con otra joyita para la galería


Es uno de los puntales de la electrónica patria, muestra de ello no son más que las alabanzas que se lleva fuera de nuestras fronteras. Una barrera que aún cuesta de romper para algunos que lo merecen, pero es una dinámica que cada vez va siendo más habitual. Sau Poler es uno de esos productores que le están dando un color propio al house facturado en nuestro país y ese olor ibérico se nota en cada una de sus referencias. La elegancia, ese toque balearic, y sobre todo, su capacidad de sacar un hit en cada uno de sus epés, al menos últimamente, le hacen casi un tipo infalible. Dribble (Visions Fugitives, 2017) es su nueva referencia y muestra una vez más el gran nivel al que está hoy.

A hit por EP y con un house a un nivel bastante alto

En sus dos primeros epés, A Soundless Echo (Atomnation, 2013) y en Paradoxes Of Progress (Atomnation, 2014), el catalán empezó a asomar la patita, con unas producciones de gran calidad en las que confluían vocales señoriales, mucho groove pistero y un gran sentido de un deep house que a veces se tornaba más frenético y se convertía en una secuencia rompepistas (dependiendo del EP). Pero le faltaba algo para redondear estas pequeñas referencias: el hit. Algo que llega con Memorabilia (Atomnation, 2016), donde empieza a asomar la patita, la cabeza, el lomo, y todo lo que sea necesario. Con ese house que a veces incluso se tornaba funk con bajos fabulosos parecía que no se podía llegar más alto, pero entonces entraba ‘Jnane’. Y el verano ya estaba en tu cabeza. Con Dribble pasa lo mismo.

Este es un trabajo de solo tres piezas, y dedicado al fútbol, como denotan la portada y el nombre del EP. Y quizá de todo su repertorio, este sea el que empieza más apagado, con un primer corte, ‘Etrusco’, que tiene menos matices y ritmo que lo habitual, aunque tiene su momento de auge cuando las capas secundarias salen a la superficie moderadamente. Está dedicado a la crudeza y la fuerza del fútbol, quizá por eso en él hay menos euforia, que es una de las sensaciones comunes al escuchar a Sau Poler. Y euforia es, precisamente, uno de los dos rasgos, junto a evolución, que asocia el productor catalán a ‘Questra’, que es esa maravilla a la que nos está acostumbrando Poler. En otras palabras, el hit de Dribble.

Si bien el primer tema es más plano, en representación de un pivote defensivo eficiente; ‘Questra’ es la euforia, la creatividad, el mediapunta que te pega el tacón cuando menos lo esperas y te deja con la baba colgando. El curso pasado, Poler se sacó de la chistera uno de los temas del verano, y este año ha vuelto a hacer lo mismo. Aquí está esa pequeña línea de acid que va dibujando bucles cuando aparece, cada vez más largos y efusivos, junto a bellos detalles que jalonan una melodía que vuelve a rezumar elegancia en estado puro. Se encarga de cerrar el EP ‘Mitre’, en honor al “espíritu mágico” del fútbol inglés, con algún arreglo idemesco (mirando a Analogue Bubblebath por el retrovisor), y de nuevo con el ataque de la línea de bajo dándole un toque muy clubber al tema. Sin un groove exacerbado, pero con beats vibrantes y constantes que van mutando poco a poco para sacarte de ese trance buenrollero en el que has caído sin darte cuenta.

Porque Sau Poler te ha vuelto a embelesar. Con un EP que tiene otro hit claro y que está rodeado de temas que le complementan no tan brillantemente como en Memorabilia, pero que son otro claro ejemplo de la calidad que atesora. No sólo por el instinto que tiene para construir un house suave o eufórico, sino por esos quirúrgicos detalles que parecen minucias pero que hacen que te eleves en un pasaje determinado del tema. Y por supuesto, con préstamos de otros estilos, como ese deje IDM del último corte.

Igual ya toca plantearse debutar en largo, ¿no?

7.3/10

es el momento del dsico

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