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Shaarimoth — Temple of the Adversarial Fire

Metal extremo de buena pegada. Para qué más.


Encontrar bandas que ofrezcan algo interesante o renovador en el punto donde se cruzan los caminos del black metal y el death metal es muy muy complicado, más en pleno 2017, donde parece que ya está todo dicho. Por supuesto, quedan aparte los casos de Bölzer (al menos durante los EPs) y Altarage, pero uno ya se conforma con que los grupos que se atrevan con ese espectro concreto del metal extremo sepan lo que se hace y ofrezcan algo que funcione y no suene a trillado.

El caso de Shaarimoth, banda noruega que nos entrega su segundo disco diez años después de su debut, no es de esos que nos vayan a salvar el chiringuito del blackened death metal ni tampoco nos va a sacar de pobres. No obstante, dentro de un sonido tan deudor de unos clásicos como Behemoth, los de Røyken encuentran espacio para crecerse y mostrarse contundentes, compensando su falta de inventiva con un demoledor acierto.

Desde la espectacular portada que lo adorna, Temple of the Adversarial Fire (World Terror Committee, 2017) destila un enorme buen gusto en la elaboración de riffs, en el desarrollo de las estructuras y en los tramos más cercanos a volarnos la cabeza. No viene a ofrecer ningún game-changer para el metal extremo, pero pega que da gusto y ofrecerá satisfacción a su público objetivo, sobre todo al que persevera más allá de una superficial primera escucha. No van a salvar el mundo, pero te pueden salvar el día, como esa tediosa tarde de domingo que se termina salvando viendo ‘John Wick’.

7,4/10

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