Shame – Drunk Tank Pink

Desde aquellos años del post-punk revival que ha ido agonizando lentamente, en los últimos tiempos han ido llegando nuevas formaciones que tiran del post-punk bajo unos cánones más orientados al art punk y derivados. Sin duda, un soplo de aire fresco en el que tirando otra vez de viejos cánones, empieza a haber una terna de grupos que apuestan por estas fórmulas que logran discos mucho más interesantes, lejos del hastío que producen las composiciones que tiran del patrón más clasicón —sin que tenga que ser necesariamente malo, pero el automático ya tal—. Uno de ellos es Shame, que tras un debut ramplón y sin personalidad que iba en esa línea, Songs of Praise (Dead Oceans, 2018), han logrado, ahora sí, sacarse de la manga un gran trabajo. Drunk Tank Pink (Dead Oceans, 2021) tiene precisamente la virtud de rescatar esa orientación artie. Entre seguir a los Eagulls o tirar por una línea más cercana a Ought han escogido la segunda alternativa. La correcta.

A partir de ahí, Drunk Tank Pink es un notable trabajo, mucho más inspirado, y que en las coordenadas de art punk, incluso con algún ramalazo más hardcoreta, les permite una mayor versatilidad y ampliar su arco sonoro. Sin dejar de lado un espíritu hooliganesco como el que rezuman muchas bandas británicas que juegan en estas coordeandas, tiene un planteamiento totalmente diferente al debut. Hay un mundo entre aquellas canciones y las capas que tiene por ejemplo ‘Born in Luton‘, desde detalles guitarreros más experimentales hasta ese truquito artie de frenar el tema y bajar las revoluciones en el tramo medio, tensando las cuerdas para un final aguerrido que muestra que el grupo está ahora en otros territorios. Un corte que se desliza algo por el post-hardcore y que tiene sus reminiscencias con la densidad de Idles y la carga de Unwound. Antes de llegar aquí, temas de estructuras y rasgos habituales en composiciones art, ausencia de estribillos de subidón efectistas y melodías lineales de intensidad constante y prácticamente spoken word. Un ejemplo claro está en el tema que abre el disco, ‘Alphabet‘, eso sí, con su momento de guitarras afiladas y acordes arpegiados en bucle de fondo.

Es otra tónica que encontrar a lo largo del LP, en lugar de la comodidad de estribillo rompedor y efectista después de un silencio, cogen una melodía y la van estirando para ir deformándola a lo largo de ella con distorsiones y leves frenadas; compases cortos que le dan a las canciones un tempo con mucho nervio y truquitos más experimentales jugando con las cuerdas prácticamente fuera de los trastes (‘March Day‘, ‘Great Dog‘…). Una lección bien aprendida que les lleva por derroteros muy Ought en piezas como ‘Water in the Well‘ y como en otros temas de la segunda mitad, aprovechando el dinamismo que dan los pequeños cambios de ritmo y tempo dentro de un mismo tema. Para finalizar, cambian de registro en temas francamente bien hechos como ‘Station Wagon‘, una fuerza contenida que va creciendo hasta acabar en una bola de ruido y tensión. Una forma muy diferente de darle forma al sonido si se compara con su debut. Mayor complejidad, matices y un salto cualitativo a nivel de composición. Salvando las distancias, se encuentran elementos comunes en estas nuevas formaciones jóvenes, tanto aquí como en los respectivos debuts de Black Midi o los recientes Black Country, New Road. Prometedores tiempos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.