Sign Libra – Sea to Sea

Después de la corriente digital, no solo a nivel productivo como siempre, sino también a nivel conceptual, que tanto ruido generó en la electrónica durante los pasados años, el pasado mes de febrero llegaba el debut de Sign Libra, Sea to Sea (Rvng, 2020), productora letona que ha editado su primer largo ahora, y que está algo más lejos de toda aquella generación del vaporwave y derivados. Sin embargo, su primer disco ofrece una interesante simbiosis entre la New Age, cosa que podría sonar bastante peñazo, si no fuera porque los otros ingredientes son unos elocuentes sintetizadores, parece de raigambre oriental, muy coloridos, y una buena dosis de pop. Un álbum con bastante gancho del que es fácil no despegarse.

Si bien sus aristas no muestran muchos referentes claros, su sonido sí que puede recordar al de producciones orientales y juguetonas de los sintetizadores de la Sapphire Slows más melódica. Con un hilo vertebrador sobre la naturaleza —como su EP de hace unos años— y su influencia en las personas y las emociones, Agata Melnikova va virtiendo sobre cada tema un tamiz dependiendo de la cuestión que aborde, inmiscuyéndose en la naturaleza mitológica de los mares lunares y sus extensiones líquidas. Así, en ‘Sea of Fecundity‘ hay una dosis de gran vitalidad, con un tema muy luminoso para abrir el trabajo, mientras que ‘Sea of Islands‘ presenta un enigmático toque paradisíaco, con capas a diferentes ritmos que se superponen y le dan gran dinamismo. Sin duda se trata de un exótico debut, con aspectos que a veces recuerdan a esa odisea digital que era el R Plus Seven (Warp, 2013) de Oneohtrix Point Never, pero desde conceptos muy diferentes, y que otras tira más por el pop sintético de Grimes en ‘Sea of Nectar‘.

No es desde luego el debut del año, pero sí una propuesta bastante interesante por cómo partiendo de un género tan encorsetado y poco atractivo a priori para el oyente medio de electrónica como la New Age, reabre un pequeño oasis de este estilo cruzado con pop, sintes de evocación oriental y natural. Y buena muestra es el buen cierre de ‘Sea of Knowledge‘. Un trabajo que parte de esas construcciones más zen, para recoger las ondas sonoras de los últimos años de ese torbellino digital y derivados a nivel musical, para edificarse un decente trabajo de nueve cortes que se consume rápido y que tiene pequeños momentos de épica pop muy disfrutables. No es casual su fichaje por Rvng. Hay madera para futuras referencias muy interesantes. En ese equilibrio de distintos estilos sale airosa por ese toque exótico y melódico que parte de unos cimientos mucho más planos.





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