(Smog) — Rain On Lens (2001): el cruzacables profesional

En septiembre de 2001, Bill Callahan se puso entre paréntesis a la vez que se mostraba por primera vez en una portada. Smog pasó a ser (Smog) pocos días después de los atentados del 11-S, según el propio Callahan para que la gente dejara de prestar atención a él mismo y a su seudónimo en vez de a sus canciones. Puede que pensemos en el cambio como una simple tontería de artista, pero, además de él, el cancionero folk y a veces algo pop pero siempre oscuro de Callahan pasó a ser poseído por la Velvet Underground.

¿Puede ser un disco de Smog oscuro? Es decir, ¿dentro del negro total hay matices? Eso parecía en el momento en que se publicó Rain On Lens, que es a la vez uno de los discos más monocordes posibles que hayan salido de la mente de Callahan y el más rock’n’roll que haya dado, un estudio del ritmo y de lo repetitivo. A su manera y, cómo no, tejiéndolo todo con el mismo hilo de misantropía que desde siempre había habitado los discos de Smog.

Rain On Lens: en diez días levantaré un imperio

Diez días para grabarlo todo, para hacer su décimo disco en diez años. Bill Callahan, por mucho que se haya cagado en la humanidad (en general y a cachitos, que en sus canciones reparte mandobles a todos lados), siempre ha tenido amigos que le rodearan en las grabaciones. Aquí, gente de Eleventh Dream Day (Rick Rizzo) o de US Maple (Pat Samson): nombres del underground USA de principios de milenio que jamás pegó el salto pero cultivó esplendorosas críticas… durante un momento. Y Callahan les convenció para participar en un disco… en el que no había mucho que hacer. Pero para el que iban a sudar.

Dice la leyenda que para hacer la grabación tan incómoda como el disco debería sonar puso todo tipo de dificultades. Por ejemplo, cuentan que sólo permitió sushi y comida vegana en el estudio, que un batería tuvo que marcharse de allí por colar un perrito caliente. De que (Smog) decidiese imprimir la leyenda del rock’n’roll sólo podían salir cosas como esa, sean o no ciertas.

El décimo disco de Callahan nace, por ajeno a su obra que parezca, del mismo lugar que ya habitaba el fenomenal Dongs of Sevotion. Sólo que si allí había habido espacio para más variedad, en Rain on Lens es todo lo contrario: el cantautor de Chicago se entrega a una idea durante diez canciones y se repite una y otra vez, también en las letras. ¿Esto es malo? Al contrario.

Las canciones de Smog, de (Smog), suenan más tensas que nunca. Ahí ‘Song’ encabritada sobre un mismo riff una y otra vez, muy velvetiana, también incluso en esa letra donde aparecen peepholes, sepultureros, mulas de carga y pintores de vallas de barrios residencial:

I’m a bit like the freelance fence painter

Who takes the iced tea you brought him

Then eyes your backside as you leave

For some other cause

Have Mercy

Smog contra el declive

“Ten piedad”, dice Callahan con su voz seca de barítono sin ganas de cantar. “Ten piedad”, puede pensar el oyente en varias ocasiones a lo largo de los 43 minutos de Rain on Lens. Riffs de guitarra amenazantes y básicos, loops pensados por (y desde) el mal rollo, unos teclados puntuales que no sólo no suavizan sino que empeoran el ambiente y una viola de película de miedo. ‘Natural Decline’, ‘Dirty Pants’: rock’n’roll de mala gente, de malas calles.

Esto es así hasta en los pocos momentos de respiro. Por ejemplo, cuando estamos enfilando la recta final del disco llega una canción de folk amable y a ella puedes tener la tentación de agarrarte. Pero, claro, eso si no miras el título, ‘Live as if Someone is Always Watching You’, si no te paras a pensar en la letra y si no ves cómo poco a poco lo opresivo se va haciendo un hueco hasta llenarlo todo:

Live as if someone is always watching you
In all you do
Live as if someone
Is always watching you

Eventually you will find
That both of you will need to come to some compromise
Maybe one or the other could agree
To sleep at different times
Or go off alone
Or at least shut their eye

Shut your eye off once in a while
Shut your eye off once in a while

So at least one of us
Can with some conviction say :

I am not of this glutty room
Or of this flubby body

Rain On Lens fue el disco de Smog que peor recibió la prensa musical especializada hasta ese momento. Como si, al ponerse el paréntesis, también se le hubiese terminado lo de caer en gracia, como si Callahan dejase de ser mimado. No tardarían en volver los parabienes, pero no hacia un disco que, sin embargo, me parece apasionante. Por el concepto, por el sonido, por las letras y porque mucha gente se equivoca: lo monótono no tiene por qué ser aburrido y hay discos que aún hacen su trabajo de demolición.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments