Sin terminar de encontrar su camino.


No lo llegué a comentar en una noticia previa, pero me quedé gratamente sorprendido cuando escuché ‘Lucidity’, adelanto del nuevo trabajo del grupo -¿supergrupo? Que cada uno lo valore por su cuenta- Soen. Se juntaban dos cosas: primero, el proyecto sonaba como si hubiese encontrado una dirección propia, más allá de ser unos clones de Tool que de vez en cuando dejaban detalles muy Opeth o incluso de Katatonia. Segundo, además de encontrar identidad, el grupo se mostraba muy solvente en la misma.

Es por ello que mis esperanzas Lykaia (UDR, 2017) se incrementaron, cosa que necesitaba dado que no terminé de estar muy satisfecho con Tellurian (Spinefarm, 2014) en su momento. Sin embargo, la sensación final que me queda con el álbum se queda en una línea similar a la de aquel trabajo, es decir, algo agridulce, porque da la sensación de que el propio grupo podría dar más de lo que ofrece.

Existe la progresión en cuanto a su sonido, avanzando más en la dirección Katatonia que en la de Tool, pero no terminan de desprenderse de las referencias que marcan su sonido, por lo que se quedan a medio camino de lo que pretenden en ese aspecto. Por otro lado, Soen en lo compositivo también se quedan un poco a medias, destacando como mucho la mencionada ‘Lucidity’ como tema que llega a funcionar por completo.

El resto se queda en algunos detalles, algún riff llamativo, pero nada que termine de estar redondo y que nos haga pasar esas deudas que todavía tienen en cuanto sonido. Por tanto, nos queda con Lykaia esa sensación de oportunidad perdida por parte del proyecto que ya no tengo del todo claro si logrará levantar el vuelo de manera definitiva. Ojalá me equivoque.

6,74/10

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