Sufjan Stevens — Carrie & Lowell

Una absoluta maravilla


Me quitaría la piel para estar desnudo

Ante determinados hechos que marcan tu vida, cada uno reacciona de forma acorde a como lo ha hecho durante cada uno de los días que ha pasado en el planeta. Sobre todo en momentos de dolor, pero es trasladable a cualquier tipo de emoción intensa. Los hay que muestran sus sentimientos con estridencias. Quizás no con intención de llamar la atención. Sienten y padecen así. Otros buscan el silencio. El recogimiento. Buscan una huida que no saben todavía cómo encontrar, y lo único que les apetece es guardar un mutismo deseado. Cuando recuperan la voz están más cerca de recuperar el camino de la normalidad. Asumen que no pueden hacerlo sin desnudarse por completo. Ya no de ropajes, aquí, como le sobró a Algora en su día, está de más hasta la piel. Hay que quitársela para estar desnudo.

Sufjan Stevens vuelve a casa en época de dolor

A Sufjan Stevens se le murió su madre en 2012. Sobra decir lo doloroso que esto puede resultar para cualquier persona normal. Posiblemente la vuelta al recogimiento del indie folk que vemos en Carrie & Lowell (Asthmatic Kitty Records, 2015) estaba por entonces decidida. O no. En todo caso es difícil imaginarse un homenaje más estremecedor que el que Sufjan decide hacerle a Carrie en estos tres cuartos de hora de cuerdas, letras con algo de nostalgia y mucho de ilusión, de promesa. Poco más necesita el séptimo disco de estudio de Stevens (Lp’s de villancicos aparte) para mostrarse absolutamente gigante, por minimalista que haya sido su apuesta tras la grandilocuencia de The Age of ADZ.

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Tras los dos avances que ya conocíamos, las expectativas han ido creciendo estas semanas. Ya conocemos que eso de hacerse esperanzas se vuelve en contra la mayoría de las ocasiones, pero no parecía algo probable en este caso. Sufjan Stevens ha tardado (de nuevo) un lustro en dar señales de vida, pero cada vez que este hombre decide abandonar su silencio, quitarse la piel y contarnos lo que ha vivido, gozado o sufrido, los que debemos callar y admirar la belleza somos los demás. Y lo haces por imperativo legal cuando empieza ‘Death with Dignity’, la ofrenda más obvia a su madre. Lo haces porque interrumpir lo que empieza a pasar con cualquier leve sonido sería una ofensa imperdonable. Al igual que con el segundo de los adelantos ya conocidos. ‘Should Have Known Better’ es de derramar lágrima. De hacerlo al principio intentando contenerse, y luego buscando un refugio para poder hacerlo a gusto.

Cada vez que este hombre decide abandonar su silencio, quitarse la piel y contarnos lo que ha vivido, los que debemos callar somos los demás

El banjo, las guitarras, el ukelele. Las cuerdas, como decimos, salvo algún arreglo electrónico casi testimonial, componen el escaso fondo de armario de Carrie & Lowell. Después algún coro momentáneo, ocasional. El resto es hacer música con las tripas, mostrando a todo aquel que quiera escuchar tu alma al desnudo. Eso, que ya es de agradecer, pues poco más puede pedir nadie a quien ha dado todo, en este caso se muestra soberano. Sufjan Stevens ha llegado con cosas tan simples y preciosas como ‘All of Me Wants All of You’ o ‘Eugene’. El placer de encontrarse cosas que no necesitan ningún adorno o artificio para acabar dejándote con la boca abierta. Un lujo al que opta muy poca gente.

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Hay cosas que, por inusuales, te impactan. Te agobian incluso. Como esa exposición absoluta, casi cercana al robo de pensamiento. Escuchas ‘Fourth of July’ y tienes la certeza de estar viviendo en el alma del creador, al igual que ocurre con una ‘The Only Thing’ que muestra una cara aparentemente más luminosa, ocultando una letra que estremece y ahoga. Así hasta el final, con su primer adelanto, ‘No Shade In The Shadow Of The Cross’ incluido. Como si a Sufjan Stevens las canciones que te remueven por dentro le saliesen sin mayor esfuerzo. Quién sabe, a lo mejor es así. A lo mejor, incluso aquellos que ya lo venimos admirando desde hace tiempo, no acabamos de darnos cuenta de lo avasallador de su ingenio. A lo mejor Sufjan Stevens es una de esas personas que aparecen como algunos cometas, cada muchos años.

9,13/10

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