Si los que no tragasteis con Currents, como pasó en Hipersónica, teníais esperanzas de una redención, estos cinco años os habrán ido demostrando que no iba a pasar. La carrera de Tame Impala desde ese disco se ha revalorizado más que nunca: son más cabezas de cartel de festivales, hay más gente expectante por sus movimientos, hay mucho más por lo que ellos mismos serán conscientes de que tomaron el camino correcto.

Es un buen hostiazo de realidad y, seamos sinceros, nunca está de más que el mundo te deje claro que el loco eres tú. Que aquel disco de psicodelia sintética blandurria, AOR y ochentera era justo lo que había que hacer para triunfar. Os jodéis. Nos jodemos. No habrá vuelta atrás. No habrá nadie diciéndole a Kevin Parker: «we have to go back».

Los adelantos de The Slow Rush anunciaban, pues, que la turra iba a seguir. Que el grupo ya estaba en este synthpop como Ortega Cano en una boda, tan a gustito. Absolutamente pagados de sí mismos también.

Hay una cosa buena: The Slow Rush es mejor que Currents. Aquello fue un dislate tal que casi nada se salvaba. Aquí, incluso aunque creas que el camino es un error, hay momentos en los que el disco quiere remontar, en los que puedes soñar con que alguna vez todo este sopor acabe y Tame Impala hagan su propio The Terror, su Congratulations. ‘Posthumous Forgiveness‘ lo tiene en sus manos; ‘Breathe Deeper‘ también bordea el buen puerto; ‘Lost In Yesterday‘ la tolerarías en un disco de los últimos Daft Punk; ‘One More Hour‘ quiere sonar alucinogena y lo toca con sus manos… Tame Impala (los otros, no los que fueron sustituidos por vainas) podrían existir aún rematan sus canciones en 2020 peor que Vinicius, sí, y eso es un pecado para el grupo que hace diez años fueron.

Con unas letras bastante menos efectivas de lo que Parker pretende, con la sensación de que en cualquier momento se va a vestir como los Bee Gees (ya da la brasa vocal como ellos), con una ambición de futurismo y creatividad que se despeña y concluye en sopor en más de la mitad de las canciones… The Slow Rush es, otra vez, fallido, pero no es Currents.

En fin, abandona toda esperanza, no busques NADA psicodélico por aquí, porque lo que te vas a encontrar es un disco de Synthpop adulto a la altura de los de Phil Collins post-Genesis.

⭐⭐

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Tame Impala The Slow Rush