The Flaming Lips – King’s Mouth: aunque no te lo creas, han vuelto a hacer un imprescindible. Sí. Otra vez.

The Flaming Lips - Kings Mouth (2019)

The Flaming Lips anunciaron para 2019 este King’s Mouth con una descripción que era también advertencia: disco conceptual con música del grupo y narración de Mick Jones (The Clash) en torno a una historia de realismo mágico de un niño rey y su cabeza gigante con poderes. ¿Te dio miedo? ¿Pereza? ¿Pensaste un «por qué no se hacen ya un disco bueno y se dejan de hostias» (si crees que Oczy Mlody fue malo, que es MUY discutible)? Pues bien: para.

Para ya.

Ponte King’s Mouth. Y escucha.

Ha merecido la pena, de nuevo, esperar al talento de The Flaming Lips.

Primero, quitemos los miedos: el peso narrativo es escaso, el relato apenas rompe el discurrir musical del disco. Esto no es una obra de spoken word y algo de música para pasar el rato: es un disco con todas las de la ley. Uno, además, contenidísimo: 41 minutos, la chapa esta vez no te la van a dar.

Segundo, sí, si lo has oído/leído por ahí tienen razón: King’s Mouth es, musicalmente, un retorno a los paisajes de capas electrónicas y melancolías acústicas que hicieron de Yoshimi Battles The Pink Robots un disco triunfador. Si eres de los que piensa que ése es su mejor disco (opinión personal: NO LO ES), enhorabuena. Si, además, también te gustaron los requiebros de Embryonic, el pavor alucinado de The Terror o el hard-rock a su manera de At War With The Mystics… no te engañes, ya sabes que ellos en cada disco dan el bandazo que les place y tú te callas y lo asimilas.

Tercero: The Flaming Lips llevan ya tiempo siendo como Yo La Tengo. Lo tienen todo dicho, pero cada reencuentro es diferente y muy rara vez pasas por sus discos sin sacar nada a cambio. En King’s Mouth puede que estés ante el disco de pop progresivo que no te esperabas que saliese bien. Uno lleno de grandes canciones tristonas dominadas por la siempre característica voz de Wayne Coyne: ahí colocaremos el hit insospechado que son ‘The Sparrow‘ o ‘All For The Life of the City‘ (tremendo el tramo «and the kings saves the day / but the king dies today») y también la espléndida, casi broche de oro final (con recuerdo a ‘Do You Realize?‘), ‘The Mouth of The King‘, donde las voces se comportan todo el rato como coros arrebatadores.

Un disco, también, que hace bien la épica que no quiere ser tal: ‘Electric Fire‘ es el atípico himno soviético de este disco-río de realismo mágico; ‘We Don’t Know How and We Don’t Know Why‘, el tema prog sensible pero interminable que alguien decidió cortar en menos de un minuto… Seguramente el concepto pedía cosas más ampulosas; está muy bien que hayan decidido cortar por lo sano con todas.

Y, lo mejor de todo, King’s Mouth es un disco que sólo me apetece ponerme del tirón. Pero me apetece hacerlo muchas veces. Por alguna razón, por varias en realidad, cada vez más, mis escuchas se han vuelto más fragmentadas, más de picoteo, más de ir buscando lo que me apetezca y menos dejar que los discos fluyan. Así que este sentarme a disfrutar, cada vez, del tirón, su nuevo disco hace que vuelva a refrendar mi admiración absoluta por un grupo que, no es tópico, no ha tenido igual.

En la estupenda (como todas, no nos engañemos; salvo quizás ‘Mother Universe‘) canción final casi parece que Wayne Coyne está poniendo en su boca nuestras palabras:

How can a head hold so many things?
All our life, all our love, all the songs it sings
And how can a mouth hold so many things?
All our teeth, all our words, all the songs we sing…

¿Cómo puede su cabeza contener todas estas cosas, cuando ya llevamos más de 30 años conociéndola? El rey ha muerto, larga vida a los Flaming Lips.

8,5/10

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The Flaming Lips - King’s Mouth
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