No hay canciones que contengan más verdad sobre la vida que ‘Calvario’ de Los Ganglios. «No eran fachas, ni eran rojos, eran calvos, eran calvos». Señores cuyo momento de esplendor ya quedó muy atrás, a los que sólo les quedan las reuniones nostálgicas. «Hazañas birriosas» y chistes peores al son de una botella de vino, otro litro de cerveza con un poco de pasto seco en una mañana de doming. «Complejos, Mark Knopfler, dudas».

Las imágenes que describían Los Ganglios son las mismas que me han venido a la cabeza al empezar a escuchar Mercy, el último trabajo de nuestros queridos (?) The Men. Cuando salió ‘Children All Over the World‘ nos entró miedito en la redacción. Ahí estaba. «Complejos, Mark Knopfler, dudas». The Men abrazando los referentes más casposos en un tema inane e intrascendente.

Breeze‘ nos hizo ser más optimistas. Igual podrían rememorar a esas nostálgicas mañanas de domingo, pero podría ser en la vena de un Tomorrow’s Hits. No ha sido así. La sombra de los Dire Straits sobrevuela por los diez minutos de ‘Wading in Dirty Water‘, dejando que repose su espíritu tibio mientras te detienes para mirar atrás con cierta complacencia por el tiempo perdido y gastado. The Men se han hecho mayores sin que nos demos cuenta (y nosotros mismos, qué narices). Luego te llega el subidón a los ocho minutos y piensas que aún queda energía en esos gastados músculos.

Quizá sea tremendismo nuestra reacción. Que The Men siempre han hecho discos abigarrados e irregulares a más no poder, y que sólo les salió bien la jugada en Tomorrow’s Hits. Luego recuerdas que New Moon tenía más sangre y también era fabuloso. El problema no es tanto que The Men se hayan vuelto un tanto complacientes de más, es que se han dejado en el camino canciones de más enjundia. Acabado el disco no recuerdo muchas de ellas, pocas frases se quedan en mi mente. Las olvido también a los dos minutos de que se terminen. Igual mi memoria ya no es la que era (ya he dicho que yo también me hago viejo), pero Mercy no es un disco que haga porque te quedes, sino que está ahí para cuando quieras sentirte nostálgico una mañana de domingo, con la litrona y el pasto seco. O con un buen vino, que en el grupo de Whatsapp el otro día me hablaron de uno estupendo.