Los hits del mañana eran las resacas del ayer. Exagerados desde la primera nota hasta la última, The Men han pasado de la euforia alcohólica de New Moon (2013, Sacred Bones) a la melancolía eufórica de Tomorrow’s Hits (2014, Sacred Bones), su quinto disco en otros tantos años. Abiertas las puertas de su corazón desde Open Your Heart (2012, Sacred Bones), The Men se rasgan ahora el alma en busca, otra vez, de su propia identidad, en otro viaje apasionante que les ha llevado desde la psicodelia y la distorsión hasta el Heartland Rock, Crazy Horse y el Rock ‘n Roll. El tiempo arde entre los dedos de The Men: en un abrir y cerrar de ojos se han convertido en uno de los grupos más esenciales, divertidos y memorables de nuestro tiempo. Tomorrw’s Hits, su transición a la madurez alborotada y frenética, es, de momento, la cima de su carrera.

Y desde ella se atisba todo lo que les ha llevado hasta aquí: desde la velocidad hipersónica (ejem) de ‘Different Days’ hasta el pulso Country Rock, tan preñado del espíritu musical de Norteamérica, de ‘Dark Waltz’, en esencia el msimo patrón rítmico con el que The Men ya nos habían enamorado en ‘I Saw Her Face’. ¿Qué ha cambiado en apenas un año? La emoción, el tono. New Moon era un disco donde The Men, borrachos de juventud y algarabía, parecían a punto de estallar en cada corte, de saltar por los aires y fundirse en la llama que avivaba su propia energía. Tomorrow’s Hits es el día posterior a la última-gran-fiesta: la nostalgia por el momento que se ha esfumado, que tanto nos unió y que jamás volverá, un estadio emocional a mitad de camino entre lo desesperado y lo esperanzado. Y para ello, The Men necesitaban tocar mejor. Ser mejores para seguir siendo los peores.

Detrás del ruido había oro puro

Tomemos como ejemplo de esto último la gloriosa, apoteósica, interminable ‘Pearly Gates’, una de las mejores canciones del año, si no la mejor. Pianos, sección de vientos y guitarras afiladas pero limpias. The Men están tocando, otra vez, con más alcohol de la cuenta por sus venas, pero todo parece bajo control. ‘Pearly Gates’ es un ejercicio pulcro y sobresaliente, incluso técnicamente impecable, de Rock ‘n Roll. Imaginemos ahora qué habría sido de esta canción un año atrás, no digamos ya dos: ruido, cosas rotas, guitarras desafinadas. The Men solían esconder sus defectos entre el ruido y la velocidad. Ahora que se han despojado de ambas, y sólo ocasionalmente, resulta que no hay ningún defecto que achacarles. Lo mejor de todo es que este paso-hacia-algo-más-serio no encuentra deje: ‘Pearly Gates’ es una olla a presión como ninguna otra antes en su carrera. Viva.

En su bendita transformación, The Men han sabido captar el espíritu del perdedor vencido — y precisamente por ello dichoso — mucho mejor que los Titus Andronicus de Local Business. Por Tomorrow’s Hits pasean los espíritus de Neil Young, Buffalo Springfield o Bruce Springsteen.

9.1/10

En esta jarana a mitad de camino entre las salvas a los caídos y la confraternización con la muerte, The Men han cazado al fantasma que recorría sus canciones desde Open Your Heart. El resultado es un grupo de intachable trayectoria al que por querer hacerlo todo mal le sale todo bien. Ahora mismo The Men son una bendición y sólo debemos abrazarnos, abrir otra botella y congraciarnos por vivir a su lado, tan lejos y tan cerca. De esta relación sólo pueden salir más canciones del mañana que alivien todas nuestras resacas y apacigüen todas nuestras penas. Está todo bien porque está todo mal: larga vida.

Subscribe
Notify of
guest

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

0 Comments
Inline Feedbacks
View all comments