The Notwist — Close to the Glass

¿Qué estabas haciendo tú en 2002? Por aquí, no te creas, más o menos lo mismo que ahora. Entre otras cosas, inventarnos nombres molones para cosas que ya existían, sólo que por ejemplo en vez de selfie decíamos indietrónica. Y de entre la hornada de aquella época, que fue numerosa y exigía un considerable esfuerzo de cribado, hay un disco que probablemente destaca entre los Laika, Lali Puna y demás. Se llamó Neon Golden y sus autores, The Notwist, fieles a sus tiempos guadianescos, han sacado ahora nuevo trabajo, Close to the Glass, seis años después del último, cuando sinceramente ya pocos los teníamos presentes.

The Notwist estaban por el barrio y…

Nada que objetar en principio a ese ritmo de lanzamientos. Al contrario, el proyecto de los hermanos Acher (Markus y Michael) es precisamente el tipo de grupo al que beneficia la exposición controlada, son de ésos que de vez en cuando salen de su madriguera y normalmente agrada encontrar, de ésos que dan la impresión de alejarse de la rutina y las autoimposiciones y lanzar material sólo cuando tienen realmente algo que decir.

A crearse ese aura han ayudado también sus casi constantes mutaciones, más que evoluciones. Si antes decía que The Notwist fueron uno de los artistas/grupos/proyectos más interesantes de aquel difuso movimiento era entre otras cosas porque contaban un bagaje que los hacía cuando menos dignos de un vistazo llevado por la curiosidad. A fin de cuentas, los tipos (lejos de aparecer de la nada o apuntarse a la moda del momento) traían ya consigo un bagaje de más de diez años de carrera (a día de hoy llega al cuarto de siglo, ahí es nada), que había ido cambiando de piel desde unos inicios moviéndose entre el metal y el hardcore-punk de su debut homónimo (1991) hasta los ramalazos post-rock con virutas incluso de jazz que se podían encontrar en Shrink (1998).

Algo que aportar

Precisamente por esa trayectoria decepciona un disco tan continuista (en el mal sentido) como Close to the Glass, que no sólo aporta poco o nada respecto al anterior The Devil, You + Me (2008), sino que (a diferencia de aquél, que a fin de cuentas tampoco era una obra maestra) además le cuesta horrores disimular y salvar los muebles a base de canciones. El octavo (noveno, si contamos su banda sonora de 2009) trabajo de los alemanes empieza lanzando algo parecido a un mensaje de socorro en ‘Signals’ y continúa durante buena parte de sus temas encerrado en esa sensación de ensimismamiento, de inseguridad, de temor al mundo exterior. El problema es que esa sensación de autismo sonoro pasa de ser una atmósfera a trasladarse al disco en sí y (lo que es peor) a sus canciones, que también acaban sonando débiles, confusas, inseguras.

Podríamos coger el larguísimo instrumental ‘Lineri’ como perfecto ejemplo de la empanada mental que a menudo se apodera de este Close to the Glass: nueve minutos KidAescos, algo machacones y a la postre aburridos que acaban por no llevar a ningún sitio, una sensación especialmente habitualmente en una segunda mitad del disco especialmente poco inspirada y que puede resultar excesivamente lineal a veces o con una peligrosa tendencia a caminar en círculos en otras.

Sí hay momentos en que el disco funciona, especialmente en sus primeros cortes, como el single ‘Kong’ (aunque casi parezca una canción de Phoenix), la muy acústica ‘Casino’ o esa especie de dueto con My Bloody Valentine a los instrumentos y Ash a las voces que es ‘7-Hour-Drive’. Los cortes más inspirados acaban por sugerir que, ya que volvían, The Notwist quizá deberían haber dado un nuevo giro y caminar hacia ese indie-pop que no les sale mal del todo aquí: el problema, claro, es que si lo hicieran se convertirían en un grupo mucho más vulgar, en uno que hace algo que muchos otros ya hacen (y además mejor). Pero esta indecisión continuista por la que han tirado al final tampoco les ha hecho ningún favor.

5,9

The Notwist — Close to the Glass

Si un disco no parece tener demasiadas ganas de invitarte a su fiesta, difícilmente a ti te va a apetecer acudir, sobre todo si ni siquiera se hace el interesante como para que te apetezca espiar por una rendija lo que está ocurriendo. Acabas por buscarte otro plan alternativo y, en fin, olvidándote por completo de él.

01. Signals
02. Close to the Glass
03. Kong
04. Into Another Tune
05. Casino
06. From One Wrong Place to the Next
07. 7-Hour-Drive
08. The Fifth Quarter of the Globe
09. Run Run Run
10. Steppin’ In
11. Lineri
12. They Follow Me

Lo mejor

  • Las ideas de las canciones fallidas del disco están bien.
  • Al final, aunque decepcionante, el conjunto resulta digno.

Lo peor

  • Esas canciones fallidas son bastantes, por lo menos la mitad.
  • El disco parece que camina confuso y desorientado.
  • Lo dicho: la soporífera ‘Lineri’.
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